No fue capaz el Pontevedra de aprovechar los pinchazos de Tudelano y Logroñés para reducir distancias y seguir optando, aunque de lejos, a los puestos de play-off. Los granates cayeron en los últimos minutos en un discreto partido en su visita al Izarra, como consecuencia de su único despiste defensivo, en lo que viene siendo un problema en las últimas jornadas, la defensa de las acciones a balón parado, pero también víctimas de su falta de pólvora en ataque.
Poco fútbol y ni un sólo disparo entre los tres palos en todo el primer tiempo. Comenzó el equipo navarro presionando y dominando territorialmente, pero protagonizando una sola acción de relativo peligro, a los 13 minutos de juego, en un centro de Ziganda que Yoel Sala remató de cabeza desviado.
Como si fuese la señal que necesitaban los gallegos, el Pontevedra se sacudió el dominio y llegó al área rival en un robo de Jandrín, que no pudo rematar Borjas, al caerse en el área, y en un disparo de Jacobo desde la frontal, que salió fuera.
Luego Pito se ganó una justa tarjeta amarilla por dejarse caer en el área intentando provocar un penalti que no existió.
Con el juego bastante trabado y numerosas faltas que cortaban constantemente el ritmo, el partido estaba para resolverse en detalles, algún error, o alguna acción a balón parado, en la que el equipo local parecía tener ventaja por la mayor envergadura física de sus hombres.
El Pontevedra había estado bien plantado, serio atrás. No había sufrido, pero a costa de no conectar con sus hombres de arriba, especialmente Borjas y Jandrín, que apenas habían podido entrar en juego.
Por su parte el Izarra parecía esperar su ocasión a balón parado, acostumbrado a las reducidas dimensiones y deficientes condiciones de su terreno de juego, que no facilitan el juego vistoso ni el lucimiento.
Y sería precisamente el balón parado el que acabase decidiendo el partido, aunque para ello habría de consumirse casi en su totalidad un segundo tiempo algo más movido, pero igualmente carente de calidad.
El regreso de vestuarios ofreció a dos equipos algo más atrevidos. Los visitantes tuvieron dos buenas aproximaciones en apenas un par de minutos, pero los disparos de Borjas y Álex Fernández se marcharon desviados una vez más.
Hasta el minuto 57 no llegaría el primer lanzamiento entre los tres palos. Lo hizo el Izarra por medio de Briñol. Edu lo mandó a coner. Ocho minutos después sería el Pontevedra quien por fin probase al meta local. Jacobo remató dentro del área, parando Óscar Gil, para que acto seguido de nuevo el Izarra haga intervenir con acierto a Edu, que atrapa en dos tiempo un remate de Julen Goñi.
Luego volvió el aburrimiento y el escaso juego, hasta que en el último cuarto de hora los granates adelantaron algo sus líneas y Borjas disparó ajustado, parando el meta local. Lo mismo que hizo Edu, deteniendo un lanzamiento de Francis.
Cuando parecía que el marcador no se movería, llegaba lo que buscaba el Izarra y temía el Pontevedra, que volvió a encajar en una acción de saque de esquina. A falta de tres minutos para el final Javi Herreros saca un corner y Pito, de cabeza, remata llegando desde atrás sin que nadie le vigilase. Despiste que costaba una derrota injusta, porque si bien es cierto que el Pontevedra no hizo méritos para ganar, tampoco los locales se hicieron acreedores a más que un reparto de puntos, que sería fiel reflejo de un partido disputado, igualado y aburrido.
CD IZARRA (1): Óscar Gil; Eguaras, Cacho, Ziganda (Eneko, minuto 76), Maestre Salas, Javi Herreros, Bruno, Briñol, Pito, Yoel Sola (Francis, minuto 67) y Julen Goñi (Galán, minuto 79).
PONTEVEDRA CF (0): Edu; Miguel, Verdú, Campillo, Pablo, Kevin Presa, Jandrín (Anxo, minuto 53), Álex Fernández, Borjas, Jacobo (Queijeiro, minuto 75) y Bello.
Árbitro: Óscar Sauleda Torrent (Cataluña), auxiliado en las bandas por Sergi López Freixa y Rubén Mancera Antón. Amonestó a Ziganda, Pito, Bruno, Briñol, Yoel Sola, Cacho y Galán, por el Izarra, y a Pablo, Anxo, Verdú y Bello, por el Pontevedra.
Goles: (1-0) Minuto 87: Pito.
Incidencias: Campo de Merkatondoa (Estella-Navarra). Unos 300 espectadores.