El Poio Pescamar y el Marín Futsal ya están de vacaciones después de disputar este viernes el final de la primera vuelta de la competición y el último encuentro oficial del 2023.
Un año que no concluye como esperaban ninguno de los dos equipos al encontrarse las rojillas fuera de los puestos de playoff y el conjunto marinense en zona de descenso con tan solo ocho puntos en su casillero, por lo que esperan que las vacaciones de Navidad sean un punto de inflexión y marquen un cambio de rumbo en la liga.
En el caso de las jugadoras de Luis López-Tulla, volverán a los entrenamientos el jueves 4 de enero para preparar con más de una semana de antelación el debut del nuevo año, que será ante el líder Burela FS el día 13 en A Seca.
Además, el nuevo año traerá los regresos de las lesionadas Anna y Marta, que ya están en la recta final de su recuperación aunque sin fecha de retorno, y los complicados retos de meterse en el playoff por el título de liga y la participación en la Supercopa de España.
Por su parte, el Marín Futsal comenzará el año 2024 con intereses diferentes y tendrá a domicilio ante el STV Roldán el primer obstáculo de cara a mantenerse un año más en la máxima categoría del fútbol sala femenino.