2025 | La Bienal volvió… y quedó. El arte hizo ruido en Pontevedra

Pontevedra
30 de diciembre 2025

La Bienal de Arte de Pontevedra regresó tras 15 años superando los 125.000 visitantes, un éxito que convirtió durante 102 días a la Boa Vila en la casa del arte de vanguardia y de la humanidad

Intervención artística de Patrick Warrener sobre la fachada de la Peregrina
Intervención artística de Patrick Warrener sobre la fachada de la Peregrina / Mónica Patxot

La Bienal de Arte de Pontevedra volvió tras 15 años de silencio… e hizo ruido. Ruido cultural, social y emocional. Ese que deja huella. Ese que hace decir a sus organizadores que esta 32ª edición "pasará a la historia". Y motivos no les faltan ya que consiguió más de 125.000 visitantes, respaldo masivo de la ciudadanía, artistas internacionales, reflexión política y humanista, y un programa que difundió el arte por toda la provincia durante 102 días de auténtica explosión cultural.

El último acto no fue una despedida, sino uno continuará. En el Salón de Plenos del Pazo Provincial, el grupo La Ribot puso en escena Labola, la última pieza de un ciclo de Artes Vivas que por primera vez llevó a Bienal más allá de la ciudad. Allí, el presidente de la Deputación, Luis López, y el vicepresidente, Rafa Domínguez, dejaron claro que la máquina no para: "Hoy comienza la edición número 33", proclamaron.

López definió estos tres meses como una demostración de que Pontevedra es "la casa del arte, de la cultura y de la humanidad", un espacio donde la convivencia se muestra a través de la creación. Domínguez, por su parte, habló de una Bienal "profundamente humana" y agradeció la implicación de un público que llenó salas, visitas guiadas, talleres y performances por igual.

Arte contra el dolor del mundo

El lema —"Volver a ser humanos ante el dolor de los demás"— no fue casual ni decorativo. En pleno contexto global marcado por guerras y crisis humanitarias, la Bienal puso el foco en la memoria, en la ética y en el papel político del arte.

La imagen icónica fue el abrazo entre el fotógrafo israelí Miki Kratsman y la artista palestina Raida Adon. Desde Pontevedra se envió al mundo el mensaje de que la cultura puede ser también un acto de resistencia y esperanza.

Como colofón intelectual, se inauguró en la UNED el seminario internacional Volver a ser humanos, con figuras destacadas del pensamiento y de la creación contemporánea. Filósofas, ensayistas, artistas de países en conflicto y especialistas en cultura contemporánea pusieron palabras a lo que la Bienal activó en emociones.

Seminario 'Volver ser humanos' na UNED Pontevedra dentro da Bienal
Seminario 'Volver a ser humanos' en la UNED Pontevedra dentro de la Bienal UNED Pontevedra

El estudio de impacto encargado por la organización no deja dudas: 85% de los pontevedreses apoyan nuevas ediciones de la Bienal, la ciudadanía califica el evento con un notable alto, y más de un tercio le da sobresaliente y el 70% de la población conocía la Bienal, a pesar de llevar década y media desaparecida.

A nivel de actividades, el detalle es igual de contundente ya que el ciclo Artes vivas reunió a 1.906 asistentes; Cine, Arte y Guerra: 157 espectadores; Conversas con artistas: 398 personas; Visitas guiadas: 1.718 participantes y Talleres y actividades educativas: 293 asistentes. Y, sobre todo, una cifra que habla sola la de los 125.000 visitantes.

'Libertas', a performance de Vasco Araújo na Bienal de Arte de Pontevedra
'Libertas', a performance de Vasco Araújo en la Bienal de Arte de Pontevedra Mónica Patxot

"Estamos ante el mayor evento cultural organizado nunca en Pontevedra", afirmó Domínguez, destacando el impacto también en el comercio, en la hostelería y en la imagen de la ciudad.

La Bienal no sólo convenció al público sino que también conquistó al sector cultural y creativo. Fue distinguida con los Premios de la Cultura Gallega 2025 en la categoría de Artes Visuales y recibió un Premio Agripina Internacional por su diseño gráfico en la XV edición del festival celebrado en Sevilla.

Nuria Sotelo e Luz Arcas
Nuria Sotelo y Luz Arcas Carmen Verdú - Deputación de Pontevedra

Si hubo un elemento diferencial en esta edición fue, sin duda, el programa de artes vivas, concebido por el comisario Iñaki Martínez Antelo como un cuerpo en movimiento que recorrió la ciudad y la provincia, habitando espacios desde lo efímero, lo sensible y lo colectivo.

Las artes vivas, presentadas como un campo híbrido y transdisciplinar, reunieron danza, música experimental, acciones participativas, poesía y performance para activar otros modos de atención y otras formas de convivir. Más que una categoría artística, fueron un espacio de encuentro, de vulnerabilidad y de resistencia simbólica.

Clausura de la Bienal de Arte de Pontevedra
Clausura de lana Bienal de Arte de Pontevedra Cristina Saiz

En un mundo atravesado por guerras, desplazamientos forzosos y violencias que fracturan el tejido social, este ciclo se convirtió en un laboratorio sobre el significado de "volver a ser humanos". No como un regreso nostálgico, sino como un ejercicio crítico de volver al cuerpo como archivo, como frontera, como herida, como lugar político y afectivo.

Las acciones del ciclo —celebradas todos los viernes entre el 27 de junio y el 26 de septiembre, salvo dos excepciones estivales— ocuparon espacios tan diversos como las naves de Aceros del Tea en Ponteareas, el Espacio Salgadeiras de O Grove, la capilla de A Lanzada en Sanxenxo o el Museo do Mar de Galicia en Vigo. La inauguración con Vasco Araújo, con una acción coral que activó el espacio urbano a través del canto como protesta, y la clausura con La Ribot fueron declaraciones de intenciones: el cuerpo, la voz, el común y el aquí-y-ahora como base de la experiencia artística.

Este programa no buscó ofrecer respuestas, sino abrir preguntas, fricciones y posibilidades. En tiempos de control y uniformidad, se puso en valor lo frágil, lo inacabado, lo vivo como acto de resistencia y celebración.

Rafa Domínguez, vicepresidente da Deputación de Pontevedra interactuando cunha das obras da Bienal
Rafa Domínguez, vicepresidente de la Deputación de Pontevedra interactuando con una de las obras de la Bienal Cristina Saiz

El regreso de la Bienal fue un acto colectivo. Un proyecto con "muchos padres", como subrayó López. Desde los comisarios Antón Sobral, Antón Castro y Agar Ledo; el equipo técnico del Museo de Pontevedra; las instituciones colaboradoras; y cada uno de los miles de visitantes que hicieron de la ciudad un hervidero artístico y emocional.

Si esta edición pretendía ayudarnos a volver a ser humanos, parece que el objetivo está cumplido. Esta 32ª edición no sólo recuperó una cita histórica sino que redefinió su sentido. Convirtió la ciudad en un espacio de convivencia estética, política y emocional. Le dio al arte un papel central en la reflexión contemporánea y a la ciudadanía un territorio de encuentro accesible, plural y vivo.

Presentación da Bienal de Artes Vivas en Santa Clara
Presentación de la Bienal de Artes Vivas en Santa Clara Cristina Saiz

Y para sorpresa de todos, Pontevedra acogerá en julio de 2026 la Bienal de Artes Vivas en el histórico convento de Santa Clara, en un proyecto para convertir la ciudad en un referente de la creación contemporánea e integrar patrimonio y vanguardia.

La Bienal tendrá formato de festival de alrededor de dos semanas, con actividades diarias y gratuitas, y buscará que este evento no sea algo aislado, sino una presencia cultural constante en la ciudad entre ediciones de la Bienal de Arte. Santa Clara se consolidará así como espacio cultural clave del futuro.

El proyecto incluye artes vivas y prácticas contemporáneas como arte de acción, artes escénicas experimentales o circo, con fuerte interacción con el público y mayor presencia internacional. Los artistas se anunciarán en los próximos meses.

 

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