Pontevedreses por padrón

Pontevedra
31 de octubre 2015

Hasta el 43% de la población censada en Pontevedra, reside en esta capital pero nació en otra ciudad gallega o Comunidad Autónoma. Todos ellos tendrán un motivo de la tesitura. Esta es la trayectoria de una de ellas y su opinión de la ciudad: María Aquilina Alonso Pérez

Aquilina Alonso Pérez Mónica Patxot

Que el titular no lleve a engaño. No nos vamos a referir a los habitantes de esta capital oriundos del municipio padronense. Podría ser el caso, pero cualquiera que no haya nacido en Pontevedra y haya acabado residiendo en la ciudad del Lérez, podría ser motivo de esta entrevista. Es decir el 43% de la población de la capital.

De esas decenas de miles, la elección ha venido en forma de cumpleaños. Y no uno cualquiera, 104. María Aquilina Alonso Pérez, de ahora en adelante y con su permiso Quila, visitó estos días pasados al alcalde, con motivo de este aniversario. Se ganó la simpatía y admiración de los medios de comunicación y declaró además que uno de sus temas habituales de conversación es la ciudad de Pontevedra.

Sanxenxo es su municipio natal. Con corta edad marchó a vivir a Vigo. Los estudios la llevaron a las Hermanas de la Caridad de Marín, y  su primera incursión en Pontevedra para seguir con su currículum académico, en la Escuela Normal de Maestras. "La Normal" estaba en el actual edificio administrativo de la Diputación en Montero Ríos – anteriormente la Delegación de Educación-. De aquellos primeros años en la capital, Quila relata: "cuando copábamos las clases nos escapábamos a las Palmeras. La señorita Fondevila nos encontraba y nos decía: ¿qué hacéis aquí pícaras?, ¡venid conmigo!". Parece que hay instantáneas que no cambian, ni de lugar.

BECADA EN PARÍS

Una beca en la Sorbona de París, la sacó de Pontevedra. Como sigue recordando Quila, "en la ciudad de la luz y el amor conocí a mi marido, Fernando. Lo vi, le dije vente con nosotros y lo cogí del brazo. Y cuando lo cogí, le pasó el calambre y ya no se separó de mí". Él almeriense, ella pontevedresa, se casaron en Poio y fijaron su residencia en Barcelona. La etapa en la ciudad condal concluyó a la muerte de su esposo. 

Fue entonces, hace algo más de veinte años, al enviudar, cuando decidió regresar a Pontevedra: "es una ciudad pequeña pero encantadora. Calles hermosas y limpias, con muchos jardines y árboles, que a mí me gustan mucho. No cambiaría Pontevedra por nada". 

También reseña la proyección que ha conseguido Pontevedra: "ahora viene mucha gente, sobre todo de la tercera edad con las excursiones. En verano se llena totalmente, casi no se puede andar. Pontevedra ahora se conoce en todas partes. Yo estoy orgullosa de ella, casi soy pontevedresa ya".

A Quila, cuando Lorenzo acompaña, le gusta pasear: "doy paseos y luego me siento en una cafetería. Ahora tengo una compañera que sale conmigo, se llama silla; pero voy bien. También tengo personas que me acompañan, como ella, que es la mejor amiga que tengo" (ella es Carmela Juega Puig, que la acompaña en esta entrevista). 

Dado ese hábito de pasear, echa en falta bancos: "ahora somos muchos los que llegamos a la cuarta edad y nos gusta sentarnos a ver cómo pasa la gente". Habla encantada de la ciudad y también de su alcalde: "acepta las propuestas que le hacen, porque hay algunos que escuchan y luego hacen lo que quieren".

Ojito señor alcalde, Quila añade que en la última visita al Concello le prometió un banco que llevaría su nombre.