Amelia Tiganus: "Los niños no nacen puteros ni violadores, el lobby proxeneta dedica mucho esfuerzo en convertirlos en eso"

Soutomaior
19 de febrero 2025
Actualizada: 9:01

La activista y víctima de trata inaugura en Soutomaior ‘Eira de Actualidade’ con la charla ‘Conexiones entre la violencia sexual, la pornografía y la prostitución. Propuestas para una sexualidad saludable'

Amelia Tiganus Amelia Tiganus

Amelia Tiganus (Galati, Rumanía, 1984) fue víctima de trata. Fue explotada sexualmente durante cinco años y, tras librarse de ese sometimiento, logró rehacer su vida y ha convertido su experiencia en su energía para luchar contra la prostitución. Activista feminista y defensora de los derechos de las mujeres, inaugura este jueves 20 de febrero en Soutomaior el programa ‘Eira de Actualidade’ con la charla ‘Conexiones entre la violencia sexual, la pornografía y la prostitución. Propuestas para una sexualidad saludable’. Será a las 20.00 horas en el multiusos con entrada gratis hasta completar el aforo. 

Este jueves tienes una charla en la que abordarás las conexiones entre la violencia sexual, la pornografía y la prostitución. ¿Está todo relacionado?
El jueves tendremos una charla abierta al público y el viernes con alumnado. De esta forma, lo que perseguimos tanto el Concello como yo, con mi discurso y mi militancia, es poder trabajar de forma intergeneracional, porque es necesario que las personas adultas estemos informadas y formadas para cumplir con nuestra obligación, que es cuidar y proteger a las criaturas y luego dar herramientas a los adolescentes para que puedan tener esa capacidad de analizar, intentar protegerse o pedir ayuda sin sentirse culpables o responsables de la violencia que puedan llegar a sufrir.  
Ya respondiendo a la pregunta, la relación entre violencia sexual, la pornografía y la prostitución es totalmente transversal, y no es que lo diga yo, se han hecho investigaciones al respecto. En una macro investigación realizada por psicóloga Melissa Farley ha salido que más del 80% de las personas que acaban en el sistema prostitucional, incluida yo, hemos sido víctimas de violencia sexual en la infancia, la adolescencia, la pre adolescencia… y eso ha marcado nuestro destino, no solo por la violencia en sí, esa violencia sexual que nos ha impactado, sino por una violencia integral en el desarrollo que están sufriendo los chicos y chicas expuestos a material pornográfico. Es bueno que lo tengamos presente para evitar que mujeres y niñas queden en una situación de absoluto abandono y vulnerabilidad en manos del crimen organizado. Esta sociedad está impregnada de violencia sexual.  

“Hemos dejado en manos del crimen organizado la educación sexual de nuestras criaturas”

 

También harás propuestas para una sexualidad saludable. ¿Qué se está haciendo mal en este campo?
Debemos abordar la sexualidad saludable ya. Primero, para que las mujeres encontremos nuestra autonomía y emancipación en este campo porque llevamos miles de años con una sexualidad secuestrada por distintos ejes de opresión, como el patriarcado o ahora, el neoliberalismo. Hablar de sexualidad saludable es hablar de salud integral. Creo las mujeres que hemos asimilado que nuestra sexualidad no nos pertenecía, que no es para disfrutar o para construir vínculos desde la igualdad, sino desde la doble moralidad sexual de que los hombres pueden tener muchas parejas sexuales y las mujeres que practican la sexualidad de manera placentera son estigmatizadas como putas. Hemos asimilado que nuestra sexualidad es una moneda de cambio, me encuentro con adolescentes que dicen que tienen sexo con sus parejas porque necesitan protección. Se ha instrumentalizado nuestra sexualidad para usarla como moneda de cambio y, como personas adultas, necesitamos entender el sistema prostitucional y tener herramientas sobre cómo hablar con otras personas adultas y con personas jóvenes sobre sexualidad. Ocurre algo aquí: ¿quién educa a quienes educamos? Venimos de una época en la que todo es tabú y pasamos a otra en la que todo da igual, y ni una cosa ni la otra. La sexualidad es relevante en la vida del ser humano y estas cosas tan interesantes las vamos a trabajar estos días. Mi idea no es convencer a nadie de nada, sino compartir el pensamiento crítico y ampliar la libertad de pensamiento.

En la actualidad, la pornografía juega un papel fundamental en la educación sexual de los jóvenes. ¿Cómo habría que actuar en este campo?
Hemos dejado en manos del crimen organizado la educación sexual de nuestras criaturas. El impacto que va a tener no somos todavía conscientes porque es ahora cuando se está dando y empiezan las primeras consecuencias.  Las propuestas políticas son claras y contundentes y creo que necesitamos una red que proteja no solo a las menores -aunque ya vamos muy tarde- para que no tengan acceso a esos contenidos, sino que reciban una educación sexual-afectiva con valores feministas, con la ética en el centro y la salud integral y, sobre todo, tener una legislación abolicionista que considere la pornografía y la prostitución y las aplicaciones donde se comercializa con la intimidad de las mujeres  como violencia sobre las mujeres. Y a todos, a los proxenetas, a los consentidores, a los demandantes, a los puteros, a los porneros… tiene que haber alguien que le diga a los hombres que consumir a mujeres como si fueran cosas está mal, que usar a las mujeres como instrumentos para que tú tengas placer sexual está mal. Tenemos un problema cuando cientos de hombres se masturban con imágenes de violencia explícita hacia las mujeres. No solo los menores de edad, los hombres adultos tampoco pueden vernos a las mujeres como sus iguales si con lo que se excitan y con lo que tienen orgasmos es con la humillación y la violencia y la tortura hacia las mujeres.

"Los hombres adultos no pueden vernos a las mujeres como sus iguales si con lo que se excitan es con la humillación y la violencia y la tortura hacia las mujeres"

 

¿A qué edad debe empezar esa educación sexual?
A lo largo de la vida, la sexualidad es algo que nos atraviesa, eso hay que trabajarlo desde el minuto cero, desde luego, adaptado a la edad. En la primera etapa de la vida, es fundamental enseñar a los niños y niñas el respeto hacia su cuerpo, que puedan nombrar todas  las partes de su cuerpo con su nombre real, que se genere un vínculo de confianza para que se sientan libres para compartir con las personas adultas. Y poco a poco, hacer educación sexoafectiva, que no tiene solo que ver con lo sexual explícito, sino lo que implica la sexualidad, las emociones…

Hablemos de la prostitución. ¿Ha crecido o ha disminuido el movimiento abolicionismo en los últimos años?
Puedo confirmar con orgullo que a nivel social el abolicionismo ha avanzado muchísimo. A nivel político, es una decepción tras otra, creo que no se nos toma en serio, creo que los partidos políticos siempre se excusan en que es un tema complicado. Todos los temas con los que trabajan son complejísimos y, sin embargo, llegamos a la situación de las mujeres y siempre nos dan largas y siempre es para después. Eso a las mujeres no nos extraña porque es el relato de nuestra vida, de nuestra historia de conquistas. Es donde más fallamos, creo que con la presión social vamos a conseguirla finalmente, ahí es donde se conquistan las cosas. Nos han convencido de que no tenemos poder, pero sí lo tenemos. 

A pesar del trabajo del activismo abolicionista, sigue calando en algunas personas esa idea de que las mujeres deberían tener libertad para hacer con su cuerpo lo que ellas decidan. ¿Qué les dirías a las personas que defienden ese argumento?
Yo creo que es evidente por qué llega este mensaje por todas partes, detrás de esta realidad está el crimen organizado y la industria proxeneta, que solo en España mueve al menos cinco  millones al día. Digo al menos porque ahora, con las redes sociales, se intensifica. Es una estrategia de marketing a través de la banalización de lo que supone la sexualidad y la intimidad. La mayoría de las personas no lo hacen desde la maldad, sino todo lo contrario, es la idea buenista de que por lo menos esa otra persona que esté mejor. Yo lo que les digo siempre es que se paren a reflexionar o, si pueden, a leer mi libro La revuelta de las putas, en el que he hecho el esfuerzo para poder plasmar una argumentación de por qué todas las personas deberíamos ser abolicionistas y cómo la prostitución impacta en la vida de toda la sociedad y, sobre todo, el impacto que sufrirán las mujeres jóvenes y adolescentes porque ese va a ser el legado que les vamos a dejar. Seguir banalizando lo que significa llamarle trabajo es dejar sobre los hombros de las más vulnerables la responsabilidad de una industria criminal.  

“La relación entre violencia sexual, la pornografía y la prostitución es totalmente transversal”

 

Explícame tu concepto del proceso de fabricación de la puta.
Es algo que me ha servido a mí para entender mi propia existencia, a esa niña que soñaba con ser profesora o maestra y parecía que lo podía conseguir, que mis padres me animaban y apoyaban, y cómo de eso llegué a ser la puta de todos y de todas. Porque las putas no solo somos de los proxenetas, somos de toda la sociedad, cada mujer prostituida representa un fracaso social. Reflexionando sobre esto pude elaborar ese proceso, que cómo cualquier niña de este mundo puede ser convertida en mercancía y materia prima de este negocio, esto se consigue a través de la despersonalización de la violencia sexual que se ejerce sobre nosotras desde edades muy tempranas. Esas niñas que a través de las redes sociales reciben el mensaje de que nuestro valor es ese deseo sexual. Hemos pasado a un momento en el que a través de las redes sociales eres lo que enseñas y si no enseñas, no existes y esto en la adolescencia es clave porque es en esta etapa de la vida en la que tenemos que existir, nos tenemos que hacer ver, tenemos que recibir el reconocimiento de nuestros iguales. Estos momentos críticos de la vida están siendo explotados por el lobby proxeneta para fabricar esa identidad de puta en las niñas. Y los niños tampoco se libran, los niños no nacen puteros ni violadores, el lobby dedica mucho esfuerzo en convertirlos en eso.

¿Tu discurso, como superviviente de la explotación sexual, notas que, cuando lo compartes, cambia la forma de ver la prostitución de algunas personas?
Siempre que escuchamos un relato en primera persona, se  escucha también con el corazón, no es lo mismo, y creo que la gente sí conecta antes y, sobre todo, creo que es cuando las personas humanizan a las mujeres en prostitución porque el discurso de odio hacia las mujeres consideradas putas, esa deshumanización sistemática, hace que la gente se insensibilice. También el discurso de trabajo sexual o libertad y, cuando escuchamos a una persona de carne y hueso, es imposible no cambiar la mirada. Y si no la cambiamos, no podremos decir que no lo sabríamos, si seguimos manteniendo ese discurso, por lo menos, es una decisión consciente y creo que esto es lo que necesitamos, estar informadas y formadas para decidir conscientemente en qué lado queremos posicionarnos.

¿Cómo sociedad, qué papel debemos jugar?
Por acción u omisión, formamos parte de esta realidad. Por acción u omisión porque o prefiero mirar hacia otro lado o participar activamente. No solo los puteros son los que financian el crimen organizado, ese dinero sale de los hombres con los que compartimos un proyecto de vida de alguna forma.

¿Y el movimiento feminista?
Tenemos que seguir sembrando esta conciencia social pero necesitamos, sin duda alguna, organizarnos mejor y exigir una legislación que nos ampare. Así como hemos conseguido una ley integral contra la violencia de género, creo que podemos conseguir una herramienta jurídica, una ley integral abolicionista que garantice los derechos de las mujeres. Y por derechos no entendemos pagar impuestos por ser penetradas por desconocidos, sino asesoría y ayuda, y todo lo que supone sentido común y que se persigan todas las formas de proxenetismo, incluido el proxenetismo digital, porque ahora mismo está cogiendo mucho vuelo. Y perseguir a los demandantes y que se invierta mucho dinero en la formación de todos los agentes de la sociedad, del público y de los profesionales.