Cada jornada escolar, el alumnado que reside en el núcleo de población de Chancelas se juega la vida para cruzar por una carretera, entre Pontevedra y Sanxenxo, por la que pasan alrededor de 24.000 vehículos diarios. Sin semáforos, sin pasos de peatones ni medida alguna de calmado del tráfico, los menores se ven obligados a sortear a los vehículos que circulan a una velocidad de 70 km/h. e incluso echarse a correr para cruzar evitando los turismos y llegar hasta la parada de autobús donde esperan al transporte escolar.
Después del atropello de un menor este mismo 2019 y de la muerte de hasta cinco peatones en este vial en los últimos años, la portavoz de la Plataforma por la seguridad vial en la PO-308, María Barcia, ha presentado dos escritos, uno dirigido a la consellería de Infraestruturas y otro al Concello de Poio.
En el escrito presentado ante la Xunta de Galicia, la representante vecinal alerta de que el vecindario de Chancelas y parroquias adyacentes llevan años soportando una elevada siniestralidad y la falta de medidas de seguridad en la carretera PO-308. Ante el inicio del curso escolar y para evitar nuevos accidentes entre la población infantil, desde la plataforma solicitan de manera urgente e inaplazable el pintado de un paso de peatones entre los puntos kilométricos 7,6 y 7,4.
En el documento presentado ante el Concello, María Barcia pide expresamente al alcalde de Poio, Luciano Sobral y a toda la corporación municipal el apoyo en sus reivindicaciones al entender que es inaceptable que los escolares tengan que hacer frente a esta situación que pone en peligro sus vidas.
El colectivo ya celebró actos de protesta durante el verano reclamando medidas de seguridad vial ya que vecinos y turistas tienen que acceder a las playas por una carretera que soporta una alta presencia de tráfico rodado.