Caldas quiere incluir el "pino manso" de Reirís en el catálogo de árboles singulares

Umia
25 de enero 2022

El "pino manso" de Reirís, según los estudios técnicos, es un árbol que tendría unos 140 años. Está situada en una parcela municipal en la que fue construido un mirador con balaustrada semicircular, que estos días está siendo objeto de trabajos de desbroce y limpieza

Pino manso de Reiriz
Pino manso de Reiriz / Concello de Caldas de Reis

El "pino manso" de Reirís, según los estudios técnicos, es un árbol que tendría unos 140 años. Está situada en una parcela municipal en la que fue construido un mirador con balaustrada semicircular, que estos días está siendo objeto de trabajos de desbroce y limpieza.

Pero el Concello de Caldas, además de estas tareas de mantenimiento, quiere aumentar la protección que tiene este árbol, un ejemplar de más de 40 metros de altura que es perfectamente visible desde la carretera nacional N-640 que une Caldas y Cuntis.

Así, ha decidido poner en valor todo el entorno de este árbol histórico, restaurará el mirador y retirará la señalización que afea el conjunto. También promoverá un estudio de caracterización global del árbol y de su estado de conservación y de sus condiciones biomecánicas y vitales. 

En función de los resultados de este estudio, el Concello valorará la solicitud de su incorporación al Catálogo Gallego de Árboles Singulares, en el que ya constan la araucaria angustifolia y la cunninghamia lanceolata del jardín botánico, así como todo el conjunto de la carballeira.

Los trabajos que se van a realizar, según el concejal de Medio Ambiente, Manuel González, forman parte del programa de conservación del patrimonio natural y de protección de los árboles históricos de Caldas, "evitando su pérdida o degradación por falta de sensibilidad o por podas excesivas y sin base científica".

El "pino manso" fue plantado en el acceso a la iglesia de San Andrés de César en el último tercio del siglo XIX por Rosalío Gontad Ferro, junto con otros dos que no se conservaron.

Este ejemplar quedó dañado por los efectos del ciclón Hortensia de 1984, en el que se perdió media copa, pero mantuvo su vitalidad y hoy sigue presentando una notoriedad indiscutible, fruto de su gran corpulencia y elevación.