Cerca de 2.000 personas, según sus organizadores, han desafiado este sábado 29 de noviembre a la lluvia para protestar por las calles de Caldas de Reis contra el estudio de la variante oeste planteado por el Ministerio de Transportes.
La manifestación estaba convocada por las plataformas vecinales afectadas por el proyecto (Bemil, Arcos, Santa María, Godos y Saiar), contando con el respaldo de todas las agrupaciones políticas municipales.
De hecho a la cabeza de la comitiva y tras la pancarta principal se encontraban estaban los portavoces de las plataformas acompañados por el alcalde, Jacobo Pérez; el teniente de alcalde, Manuel Fariña, y el portavoz del Partido Popular, Fernando Pérez, en representación de los tres grupos de la corporación caldense.

"Mentres non se cumpran as nosas peticións o Ministerio vaise atopar coa oposición frontal dos veciños e veciñas", aseguraron los participantes en la protesta.
La marcha partió de la entrada del Hotel Sena recorriendo algo más de un kilómetro a través de la carretera N-640 hasta finalizar en la Praza das Palmeiras.
A su conclusión los representantes de las plataformas vecinales tomaron la palabra recordando que Caldas de Reis necesita calmar y reducir el tráfico rodado para mejorar su seguridad vial pero "non a costa de derrubar casas e non ter en conta á xente".

Tanto los colectivos como el Concello de Caldas insisten en que la futura actuación no incluya la construcción del acceso al puerto de Vilagarcía, al ser el aspecto que más impacto tiene sobre el municipio.
Rercordaron además las cerca de 5.000 alegaciones presentadas contra el proyecto actual.
José Panadero, portavoz de las plataformas afectadas agradeció "a unión e o compromiso de todas as forzas políticas" así como "o apoio cidadán ás nosas reivindicacións", confiando en que la voz de los vecinos "fose escoitada polo Ministerio".