Tan solo cuatro meses después de la última gran operación de la Guardia Civil de Tráfico para erradicar las carreras ilegales en el polígono industrial de O Campiño, hay constancia de que han regresado y el pasado fin de semana fueron identificados dos conductores temerarios. Analizamos con el sargento Jorge García Yáñez, del subsector de Tráfico de Pontevedra, la situación actual y posibles soluciones.
Las carreras ilegales en O Campiño llevan años enraizadas. Hay épocas en las que parecen erradicadas, pero siempre vuelven. ¿Por qué?
Porque el polígono de O Campiño tiene unas particularidades que lo diferencian de los demás. No tiene un control de videovigilancia como tienen otros. Está en una zona próxima a Pontevedra y, al mismo tiempo, suficientemente alejada como para no llamar mucho la atención, es una zona bastante aislada. Y la carretera se presta para hacer ese tipo de exhibiciones. Hay otros polígonos donde también realizan ese tipo de maniobras, pero no de una forma tan constante y permanente como O Campiño.
Después de la operación que hicieron antes del verano, ¿llegaron a erradicarse?
Sí, prácticamente la actividad se paró y ahora, por lo que hemos visto, han retomado la actividad y se está investigando.
Se había puesto en marcha la operación Platillo, con un equipo multidisciplinar y medios específicos. ¿Continua activa?
La operación Platillo, en realidad, es una investigación que tenemos abierta permanentemente destinada a controlar ese tipo de actividades ilícitas y que son peligrosas para la circulación. Está centrada, sobre todo, en O Campiño, porque es el polígono donde tenemos una actividad más reiterada, pero no hemos dejado de trabajar en ella. Sigue funcionando. ¿Qué ocurre? Que, como sufrió el parón como consecuencia de las informaciones que salieron en la prensa -imagino que se vieron vigilados y pararon un poco esa actividad-, no era necesario estar allí cuando no había gente.
¿Son realmente peligrosas? Porque hay quien dice que son solo un entretenimiento.
Son peligrosas y, de hecho, hemos visto en algún medio de prensa este fin de semana que se ha producido un siniestro en una de esas maniobras. Hay un montón de peatones en las inmediaciones de la vía, donde los vehículos hacen maniobras totalmente antirreglamentarias y sin ningún tipo de elemento de protección ni de ningún otro tipo, y son peligrosas, son muy peligrosas. Los conductores normalmente no son expertos ni gente que esté habilitada para correr en rallies ni ese tipo de pruebas deportivas, con lo cual, el peligro existe siempre. Si cualquier conducta que vemos en las redes sociales o en los vídeos de esos vehículos la vemos en una calle de Pontevedra o de cualquier otra vía, cualquier persona que no entienda mucho de seguridad vial sabe que son peligrosas.
¿Para quién son más peligrosas? ¿Para los conductores o para los espectadores?
Obviamente, para los espectadores, pero también para los conductores porque a veces van a velocidades muy altas. En la que hemos visto este fin de semana, dos vehículos colisionan entre sí con un raspado negativo y uno de ellos se sale de la vía, donde había muchos peatones; da contra una farola; la farola se cae y un árbol que para la caída de la farola, pero debajo había seis personas. Podían haber sufrido lesiones muy graves. Pese al peligro, en esta ocasión, hemos tenido mucha suerte, pero podía ser otra cosa.

En este caso, también se expande a las inmediaciones, a la vía que va hacia Marcón. ¿Realmente los vecinos tienen motivos para sentir peligro?
La zona la tenemos hipervigilada, todos los fines de semana tenemos patrullas desplegadas, nunca hemos dejado de controlar la zona. En las inmediaciones, no hay un riesgo mayor que en otras zonas. La zona peligrosa, para nosotros, es el polígono, porque no puede haber un control absoluto y permanente ahí, pero en las inmediaciones sí que hay control y mucho. Ahí pueden estar con la misma tranquilidad que puede estar una persona de cualquier otra parte.
Vamos, que hay posibilidad de que pueda haber cualquier siniestro, pero no más que en otras zonas.
No. Y, de hecho, la estadística la tenemos ahí. No hay una siniestralidad mayor en las vías que están inmediatamente pegadas al polígono que en otras vías. Con lo cual, creo que no debe haber una alarma social con respecto a eso.
"No hay una siniestralidad mayor en las vías que están inmediatamente pegadas al polígono. No debe haber alarma social"
En junio hablaban oficialmente de 96 denuncias. ¿Qué le puede pasar a un conductor denunciado por este tipo de conductas?
Habría que diferenciar la vía administrativa y la penal. Si la conducta es administrativa, una conducción temeraria, la sanción sería de 500 euros y seis puntos de detracción. Si es una conducción negligente, serían 200 euros. Pero si es un delito, estamos hablando ya de penas de prisión y de suspensión temporal del permiso de conducir por un tiempo superior a 1 año. Depende de la gravedad y de lo que estipule luego el juzgado.
El subdelegado del Gobierno comentó en junio que la diferencia entre estas y las que se hacen en otros polígonos es que estas eran más espontáneas y las otra, más organizadas. Sin embargo, cuesta creer que tanta gente sea espontánea.
Sí, es así. El polígono del Campiño no requiere un reclamo de ningún tipo, porque todos los viernes van a esa hora sistemáticamente. Ellos saben que van allí y hay gente. Sin embargo, hay otros polígonos donde de forma concertada acuerdan ir ahí a una hora concreta. Por eso no tenemos esa reiteración y esa permanencia en otros polígonos.
¿Se puede hablar de competiciones? ¿De exhibiciones?
Hemos hecho diligencias por competir dos vehículos entre sí; con lo cual sí se hace competición. No podemos aseverar que haya apuestas, nunca lo hemos podido probar. Ahora, carrera sí hemos visto.
¿Y se ha detectado que este tipo de comportamientos lleve otras conductas asociadas? ¿Hablamos de alcohol, de drogas...?
Cuando hacemos controles en las inmediaciones se ha detectado alcohol y drogas, pero no es algo sistemático, no todos los que están allí están consumiendo. Se ha dado la circunstancia de que algún conductor que viene de allí nos ha dado positivo. Un porcentaje bajo, es cierto.
¿Quiénes participan son jóvenes alocados o conductores expertos?
Mayoritariamente, jóvenes, chavales muy jóvenes, con carnet reciente y que lo que básicamente hacen es exhibir sus capacidades. No son expertos. La gente experta que tiene cualidades compite a nivel deportivo o va a un circuito, que los hay en Portugal e incluso aquí en Galicia en la zona de Lugo, en una zona restringida para ellos. Además, los coches no son nuevos; normalmente ya tienen unos años y ellos mismos los van tuneando.
¿También por estas características de los vehículos es más peligroso? ¿Porque son vehículos que no reúnen las condiciones?
Eso es otro peligro añadido, claro. No es que no reúnan las condiciones, pero normalmente son coches de una antigüedad superior a 10, 12, 15 años y las características técnicas que tienen por construcción de esa época no son las que tienen ahora. Normalmente, documentalmente están bien, tienen seguro y, en ese sentido, no podemos decir que haya un aumento en la actividad infractora. Son conductores normales, pero llegan a ese lugar y hacen maniobras de exhibición.
¿Y todo tipo de vehículos o hay algún modelo o alguna marca en especial?
Cualquier vehículo. Los que más le gustan son los que tienen tracción trasera, como puede ser BMW. El que vimos el otro día era un Ford Scorpio con tracción trasera, porque les permite hacer los trompos con mayor facilidad. Pero no hay un modelo específico.
Estamos hablando de que hace 10,15 años ya había situaciones similares...
Sí, en el 2006, concretamente, en el GIAT ya habíamos hecho diligencias al juzgado, se había investigado a personas y se habían puesto decenas de denuncias por conducción temeraria. Circunstancias parecidas a las de ahora, pero hace 19 años. Osea, que ha ido evolucionando. El Campiño no tenía una actividad industrial tan potente como ahora, había zonas boscosas incluso próximas a donde hacen las maniobras y ahora está más urbanizado, pero históricamente ya había.
Entiendo que no son los mismos conductores.
No, no, para nada. O, por lo menos, de lo que hemos identificado hasta ahora, no tiene nada que ver con aquello.
¿Va pasando de generación en generación?
Siempre es gente joven. Imagino que a medida que van madurando, van perdiendo el interés por ese tipo de actividades.
Llegan a concentrarse allí cientos de personas. ¿Son de la zona, vienen de muy lejos?
Desde toda la provincia. Hemos identificado gente de Vigo, de Redondela, incluso de la zona de Coruña o portugueses.
¿Hay un perfil de espectador?
No sabría decirle porque la mayoría de la gente no va a competir ni a hacer nada. La mayoría de la gente va a ver. El 90% de los que están allí están observando, están pasando un rato con sus amigos. Siempre hay alguno que se exhibe, pero que la mayoría de la gente va a pasar un buen rato con sus amigos. Y están ahí, no se meten con nadie, no hacen ningún daño, el 90%. El peligro para nosotros es ese otro porcentaje que aprovecha la circunstancia para hacer maniobras. Hay que tener en cuenta que esa carretera, la EP004, es cierto que tiene poco tráfico, pero comunica A Reigosta con Pontevedra. Normalmente, la gente viene por la PO-532, pero también la gente que vive en esos pueblos pueden desplazarse por ahí y los viernes pasar por ahí es un riesgo. La prueba la tenemos en este sábado, salió un vídeo en el que se ve claramente lo peligroso que es conducir por ahí.
¿Han detectado en alguna otra zona de la provincia comportamientos similares?
Polígonos industriales con carreras, sí. Que tengan esta sistemática, no. Es decir, hay polígonos donde sí que hay ese tipo de reuniones, pero no todos los viernes ni todos los sábados. Allí van cuando se organizan otra manera. En el Campiño el viernes siempre hay gente, pero en esos, no. En esos habrá algún sábado que sí y luego pasan dos meses que no hacen nada y luego vuelven. Ni tampoco aglutina tanta gente.
"Hay más polígonos en la provincia con carreras ilegales, pero no todos los viernes ni todos los sábados como O Campiño"
¿Cuánta gente llegáis a contabilizar?
La última vez los compañeros del equipo Pegaso con el dron habían contabilizado cientos de coches. De personal no sabría decir.
Por tu experiencia ya de tantos años, ¿cuál podría ser la solución?
Poner un sistema de videovigilancia. Nosotros estamos ahí todos los fines de semana, pero pasa una patrulla, y, en el momento que pasamos, la lían. Hacer una maniobra peligrosa y que pueda producir un siniestro grave es cuestión de segundos. Y no va a haber una patrulla permanente ahí. Nosotros tenemos una provincia muy grande y bastante conflictiva en materia de seguridad vial. No podemos gastar todos nuestros recursos en un punto concreto.
Destináis muchos recursos, pero los medios se acaban. ¿Quizá esto está quitando recursos de poder destinar a mejorar la seguridad vial en otros sitios?
No, nosotros dedicamos los esfuerzos que podemos sin dejar de atender el resto de la provincia. Nosotros tenemos que vigilar todo y lo vigilamos todo. Lo que pasa es que hay días específicos donde reforzamos con más personal; por ejemplo, los viernes, si tienen que salir cuatro patrullas, salen ocho, porque ya vamos a destinar al Campiño unos recursos concretos. No dejamos de vigilar el resto. Aquí los recursos son limitados como todo en la administración, pero son suficientes y se destinan a la seguridad vial. La prueba está en que tenemos los índices de siniestralidad más bajos de España ahora mismo en cuanto a mortalidad. Con respecto al año pasado, hemos reducido la siniestralidad muchísimo. Es decir, no hay un detrimento de la vigilancia.
¿Comentabas antes que este fin de semana al final fue suerte que no hubiese pasado nada?
Sí, este fin de semana fue una sorpresa. Porque llevaban tiempo sin hacer algo tan grande o, por lo menos, no teníamos constancia de que se estaban celebrando. Y se ve que vuelven.
A pesar de ser espontáneo, ¿juntarse tanta gente en un sitio de esa forma implica también, aunque no le corresponda a tráfico, algún tipo de vulneración de la ley de seguridad ciudadana?
Eso ya tiene que preguntarle a la Policía Nacional, que es la encargada de la seguridad ciudadana en esa zona. El derecho de reunión en España existe, no se puede privar a la gente de reunirse. Se pueden reunir y, mientras no cometan actos ilícitos, no vulneran ninguna ninguna ley. Lo que no se puede es reunirse para cometer delitos. Pero no es ese caso. Ahí hay cuatro chavales que se les ocurre de repente coger su coche y hacer una cafrada.
