Con lágrimas en los ojos y "una pena inmensa", Loli y Yoli Novás Cousiño echaron este lunes el cierre definitivo al negocio familiar que su padre abrió hace más de sesenta años en Pontevedra, Caramelos Novás. Tras una semana entera vaciando el local que ocupaban en la calle Benito Corbal, ya pueden decir oficialmente que se acaba una era.
Un cartel situado en el escaparate del local anuncia el cierre al tiempo que da las gracias a la clientela que ha hecho posible que este negocio haya sido el veterano en la venta de disfraces y chucherías en Pontevedra, y punto de referencia del Entroido en la Boa Vila.
Se acaba un negocio que ha estado "toda una vida endulzando Pontevedra". Esa es la leyenda que las últimas responsables del negocio utilizaron hace años para compartir una imagen de los dos fundadores del negocio delante de su local en su cuenta de Instagram. Aparecían en ella Lola Cousiño Pazos y Joaquín Novás Besada, sus padres y alma del negocio (la misma imagen que acompaña este texto).
Esa foto ya no se repetirá. El negocio ya está cerrado y Joaquín Novás, fallecido. Murió el pasado 21 de noviembre de 2022 a los 85 años de edad, dejando viuda, Dolores Cousiño Pazos, y siete hijos. Dos de ellas, Dolores y Yolanda, o Loli y Yoli, como suelen llamarlas, llevaban años encargándose de la tienda de Benito Corbal que acaba de cerrar.
Ellas, junto con su madre, que seguía al pie del cañón acompañándolas pese a sus 83 años, fueron las encargadas de vaciar el local y, previamente, de tomar la difícil decisión de echar el cierre. "Fue muy duro", reconocen.
El negocio estaba de alquiler y tenía un contrato de renta antigua y blindado, de modo que podrían haber permanecido en el local de forma indefinida, pero llegó una circunstancia sobrevenida. El edificio se vendió y no está todavía claro cuál será su futuro, pero sí que hay altas probabilidades de que se realice una compleja obra de rehabilitación que implique convivir con un andamio ante su negocio durante años.
Ante estas perspectiva, y la alta probabilidad de que ese andamio "destroce la vida" al negocio durante tres o cuatro años, abocándolos igualmente a la inactividad, decidieron cerrar. El bajo contiguo también cerrará en junio.
En la decisión del cierre ha tenido un gran peso la muerte de su padre en noviembre, pues, bajando la persiana, logran "dejar el legado de papá en alto", cerrar con el negocio funcionando como homenaje a toda una vida dedicada al sector.
"No había mejor forma de terminar, era la mejor opción. Nos vamos y nos vamos bien", explica Loli, que señala que a su madre "le habría gustado mantener el legado de mi padre más tiempo", pero "era inevitable".
Tanto ella como Yoli están pasando por momentos muy duros desde la muerte de su padre y estar al frente del negocio también les suponía un gran coste psicológico, pues todo les recordaba a él y a las decisiones que ha tomado en un sector en el que llegó a tener seis tiendas de chucherías, tres en Pontevedra, dos en Vigo y una en Vilagarcía, además de un almacén en la calle Pedra do Lagarto.
En la actualidad, ya solo les quedaba la de Benito Corbal porque, al jubilarse, el padre se fue deshaciendo del resto. Y esta estaba centrada en la venta de chucherías y también de disfraces, siendo toda una institución en el Entroido pontevedrés.
El de este año ha sido el último y están contentas de haber podido rendir un homenaje a su padre durante esas semanas. Así, todavía no sabían que iban a cerrar, pero sí que había posibilidades de que fuese su último Entroido, así que decidieron, en honor a su padre, regalar a todos los clientes obsequios que tenían sobre dos mesas, una de niños y otra de adultos. Pelucas, espadas, disfraces, sobres sorpresa... había de todo, y de mucha calidad, y cada cliente podía elegir el que de desease.
Con ese pequeño homenaje, y este cierre, "cerramos el círculo", aseguran. Están contentas de haberlo hecho, "si no, me hubiese dado una pena tremenda", reconoce Loli, que este lunes ha tenido "un día horrible".
Ellas ya sabían que su local era toda una institución en la ciudad, pero, a la hora de vaciarlo, lo han confirmado. "Ahí había mucha historia" y encontraron auténticos "incunables" del Entroido pontevedrés como mantillas españolas, con peineta incluida, para el día del entierro del loro Ravachol o todo tipo de disfraces.
Este cierre es un hasta luego, pero no implica la jubilación de Loli y Yoli, que ya tienen en mente un nuevo proyecto. Descansarán unos meses y se adentrarán en un actividad "totalmente diferente". Cierran el círculo y abren otro.