Concluye la Semana Santa con la procesión del Encuentro del Jesús Resucitado con la Virgen

Pontevedra
18 de abril 2022

Numerosos devotos y turistas asistieron a esta última representación de las escenas bíblicas por las calles de Pontevedra dentro de la programación de este 2022. En esta ocasión, varias imágenes salían desde diferentes puntos para formar una única procesión en la plaza de A Ferrería con retirada posterior en la parroquia de San José de Campolongo

Procesión del Encuentro de Jesús Resucitado con su madre la Virgen María
Procesión del Encuentro de Jesús Resucitado con su madre la Virgen María / Cristina Saiz

El último acto de la Semana Santa pontevedresa llegaba este domingo de Pascua a las 20.00 horas cuando varias imágenes partían de diferentes puntos de la ciudad para unirse en una procesión conjunta, denominada del Encuentro de Jesús Resucitado con su madre la Virgen María.

De esta forma, la imagen de Nuestra Señora del Amor Hermoso, con su cofradía y representaciones partía de la parroquia de San José en Campolongo, haciendo un recorrido por la Plaza de Galicia, Andrés Muruais y Peregrina. Por su parte, la cofradía de la Vera-Cruz iniciaba su trayecto desde la iglesia de San Bartolomé acompañando a la imagen de Jesús Resucitado, atravesando Sarmiento, Pasantería y Paseo Antonio Odriozola.

Por último, las imágenes de San Juan y María Magdalena, acompañadas de la Cofradía del Mayor Dolor y de la Banda de la Cofradía del Espíritu Santo, empezaban el itinerario en la basílica de Santa María para, a continuación, caminar por la plaza de España, Michelena y la plaza de A Ferrería.

En la céntrica plaza pontevedresa de A Ferrería se producía El Encuentro, con sermón y una interpretación de motetes, clásicas composiciones polifónicas que se desarrollan desde el siglo XIII. Tras este acto, se formó una única procesión con dirección a la parroquia de San José, en la plaza de la Constitución.

Este lunes 18 de abril se celebra otra fiesta tradicional religiosa en la parroquia de Tomeza. Se trata de San Cibrán, a cuya capilla acuden los fieles para pasar por debajo de la imagen del santo y dar nueve vueltes a la edificación religiosa, tirando una pequeña piedra al tejado, rito que ayuda a ahuyentar al meigallo.