Según el balance anual del Concello de Vilagarcía, el plan de compostaje gestionado directamente por la administración local logró tratar durante el año 2025 un total de 151 toneladas de materia orgánica de origen domiciliario.
Esta cifra supone un importante avance medioambiental, al evitar que estos restos acaben en la bolsa convencional de basura, y también permitió generar 31,1 toneladas de abono natural de alta calidad para el uso de la ciudadanía participante.
La estrategia municipal se basa en un modelo híbrido que combina el ámbito privado con el público.
Por una parte, 360 depósitos domésticos fueron repartidos gratuitamente entre viviendas unifamiliares con huerta o jardín, una modalidad que fue responsable de la gestión de 110,7 toneladas de residuos.
Por otra, el municipio cuenta con siete centros de compostaje comunitario situados en puntos estratégicos cómo O Piñeiriño, O Castriño, Matosinhos, la plaza Invisa, Trabanca Badiña y Sobradelo.
A pesar de que cinco de estos centros colectivos comenzaron a funcionar en junio, su productividad fue notable, transformando 40,3 toneladas de materia orgánica en 8,6 toneladas de fertilizante.
Más allá de la mejora en la huella ecológica, esta iniciativa supone un alivio para las arcas municipales de Ravella. Al convertir el residuo en recurso dentro del propio municipio, el Concello ahorra los costes de transporte y tratamiento que supondría su gestión en la planta de Sogama.
Desde lo gobierno local se muestran optimistas de cara al presente ejercicio de 2026, ya que será el primer año en el que todos los centros comunitarios operarán a pleno rendimiento durante los doce meses.
Este esfuerzo municipal se complementa con el servicio de recogida de calle a través del colector marrón, gestionado por la concesionaria Urbaser e implantado a mediados de 2024.
En su primero año completo, este sistema permitió recoger 297,7 toneladas de biorresiduos que fueron trasladadas a la planta de compostaje de Baión.