El barrio de A Seca se convertirá este jueves 2 de octubre en el epicentro de la memoria histórica de Pontevedra. A partir de las 20.00 horas, el Aula Anexa del Edificio de la Cruz Roja (Rúa Cruz Vermella, 26) acogerá la conferencia Historias do barrio da Seca, impartida por el editor y escritor Xosé Enrique Acuña, y una exposición fotográfica que acompañará el relato de la evolución de este espacio de la ciudad.
La actividad, organizada por la Mesa pola recuperación do río Valdecorvos, cuenta con la colaboración del Concello de Pontevedra y de la delegación en Pontevedra del Colexio de Arquitectos de Galicia.
En conversación con PontevedraViva, Acuña adelanta que la conferencia será "una pequeña charla, pero con multitud de historias y de anecdotario sobre el barrio de A Seca" que "tiene una sensibilidad histórica que se fue perdiendo cuando desapareció la vida parroquial".
El investigador recuerda que A Seca formaba parte de la parroquia de Mourente, cuyo territorio llegaba hasta el Convento de Santa Clara. Incluso la actual Estación de Ferrocarril o la zona de los Juzgados de A Parda eran espacios ligados a esa parroquia.
Uno de los elementos centrales de su conferencia será la memoria de la marisma de A Seca, "un patrimonio natural y ecológico robado a los vecinos" y que ocupaba desde los terrenos del actual Centro Galego de Tecnificación Deportiva (antiguo Estadio de la Juventud) hasta parte del solar de la factoría Tafisa.

"Si la ciudad conservara sus tres marismas –la de A Seca, la del Lérez y la del Alba– estaríamos ante un patrimonio natural único en Galicia y posiblemente en Europa", afirma Acuña, que califica su destrucción como "el atentado ecológico más brutal que sufrió Pontevedra en el siglo XX", lamenta.
"Y después, dentro de esas maniobras urbanísticas que todos los ayuntamientos y administraciones locales de que le tenían esa manía a los ríos, pues el río Valdecorvos fue enterrado en diferentes zonas, pero especialmente en lo que sería su desembocadura, precisamente en la marisma de A Seca", añade.
A los atentados a esta zona, se sumó la instalación de la fábrica de Tafisa, que marcó el final de una manera de vida. "La gente de A Seca bajaba en verano al río directamente a bañarse. Desde que llegó Tafisa y todo el alcantarillado de Pontevedra cayendo sobre el río, ya fue imposible bañarse".
El autor recordará en la conferencia los apodos familiares o los oficios que definían la economía local. "En A Seca convivían familias con grandes propiedades y poder económico con gentes humildes, incluidos los fundadores del movimiento obrero local y de las primeras agrupaciones socialistas de Pontevedra", explica.
Acuña recuperará también la memoria de las fuentes –la de la propia Seca, la de Blas o la de Santa Margarita–, de los hórreos hoy desaparecidos –"canastos u hórreos deben de quedar uno o dos"– la importancia de la capilla de Santa Margarita "donde los vecinos de A Seca iban todos los domingos", así como la existencia de una escuela pública en A Seca, inaugurada en la República y fundamental en la alfabetización de los niños y niñas, cuyos padres y madres, en varios casos, no sabían ni leer ni escribir.

El conferenciante evocará igualmente la importancia de las fiestas de Santa Margarita, que "era la fiesta grande del barrio de A Seca, a la que, por cierto, venía gente de toda Pontevedra, el primer domingo de agosto" y las reuniones en torno al Carballo para celebrar el Primero de Mayo obrero.
También destaca los cambios sociales, "marcados en el caso de A Seca por acontecimientos como fue la instalación, primero, de una barriada de casas para funcionarios de la Diputación de Pontevedra y, posteriormente, en 1956, de una barriada que entonces se denominaba Casas Baratas". Estas urbanizaciones trajeron "cientos de habitantes nuevos a A Seca y, de alguna manera, cambió la estructura social marcada en los siglos anteriores".

"Yo nací en el barrio de A Seca y prácticamente viví A Seca original", con casas que normalmente daban a la carretera y que por detrás tenían fincas dedicadas a la labor del campo y del ganado. Para Xosé Enrique Acuña, "todo empezó a cambiar, sobre todo desde los años 70 en adelante".
En concreto, apunta a que "las primeras corporaciones democráticas trataron muy mal a A Seca y dejaron abandonadas muchas zonas: estuvo la carretera de A Seca totalmente rota durante años, el Camino Viejo de Castilla, que tenía una importancia enorme, fue convertido en un lodazal durante años y no se podía ni transitar por él", detalla.
"Pero poco a poco las cosas fueron cambiando. Unos entenderán que para bien, y posiblemente tengan razón; y otros, me entenderán que se cambió la idiosincrasia de un lugar de Mourente llamado A Seca", remata.
La actividad alrededor de las Historias do barrio da Seca, conferencia y muestra fotográfica, es de carácter gratuito, pero las personas interesadas deben inscribirse previamente a través de la sección Apúntate en la web del Ayuntamiento de Pontevedra.