Desmantelan una estafa piramidal mediante el "Esquema Ponzi" que captaba inversores en Pontevedra

Pontevedra
04 de enero 2025
Actualizada: 18:38

Hay cinco personas implicadas que están siendo investigadas por presuntos delitos de estafa, blanqueo de capitales y pertenencia a grupo criminal.

Investigadores de delitos telemáticos de la Guardia Civil
Investigadores de delitos telemáticos de la Guardia Civil /

La Guardia Civil ha desarticulado un grupo criminal responsable de una estafa piramidal de varios millones de euros.

En el marco de la 'Operación Demara', dirigida por el Juzgado de Instrucción número 2 de Santiago, se ha detenido a una persona y se investigan a otras cuatro implicadas en la captación de inversores en las provincias de A Coruña y Pontevedra.

Los cinco implicados están siendo investigados por presuntos delitos de estafa, blanqueo de capitales y pertenencia a grupo criminal.

Además, las autoridades continúan con la operación para esclarecer el destino de las grandes sumas de dinero y desmantelar completamente la red.

Según fuentes oficiales del Instituto Armado, la investigación se inició a raíz de la denuncia interpuesta en enero de 2022 por los administradores de una empresa que aseguraban que una persona que trabaja para ellos se había fugado a Italia con una suma muy elevada de dinero procedente de una estafa que había realizado a numerosas personas de la comarca de Santiago utilizando la cobertura de la empresa que ellos administraban, la cual se dedicaba al sector médico estético.

La Guardia Civil constató la existencia de la estafa denunciada y también su modus operandi, conocido como "Esquema Ponzi".

Se trata de un fraude piramidal en el que se capta inversores a los que se les promete unos elevados beneficios a corto plazo.

Los inversores entregaban grandes sumas de dinero, algunas superiores a los 300.000 euros, sin saber que su capital no era invertido, sino que se redistribuía entre los estafadores salvo una pequeña cantidad que se dedica a pagar las supuestas ganancias a los inversores más antiguos, entre un diez y un veinte por ciento del capital aportado, lo que fomentaba aún más la confianza en el sistema y facilitaba la captación de nuevos inversores a cambio de comisiones.

La mayoría de las inversiones eran realizadas en metálico, lo que dificultaba la acreditación de la legal procedencia de los fondos entregados. Con esta táctica, el grupo logró obtener sumas millonarias, aunque el dinero nunca vio una inversión real.