El próximo lunes 23 de junio, víspera de San Xoán, la tradición gallega de recoger las hierbas mágicas volverá a cobrar vida en dos parroquias pontevedresas, con sendas actividades organizadas por la Asociación de Veciños O Chedeiro de Cerponzóns y la asociación ecologista Vaipolorío.
En la parroquia de Cerponzóns, la AVV O Chedeiro, que celebra este año su 45 aniversario, convoca su ya tradicional Andaina das Herbas de San Xoán.
La actividad partirá a las 19:00 horas desde el atrio de la iglesia de Tilve y recorrerá diversos lugares de la parroquia como Chan do Monte, Parréi y A Bouza, en una ruta circular que permitirá a los participantes recoger plantas medicinales como menta, hinojo, chopo, codeso, manzanilla, hierba luisa, carrasquiña, romero y ruda.
"La sabiduría popular no se aprende en un móvil, sino andando los caminos y escuchando con los ojos abiertos", destacan desde la asociación vecinal, que hace un llamamiento especial a las familias con niños y niñas. Como novedad en esta edición, O Chedeiro organiza un concurso del "cacho máis fermoso", con categorías para el más tradicional, el más original y el hecho por niños y niñas.
Paralelamente, la asociación ecologista Vaipolorío desarrollará una actividad similar en el entorno del río Gafos, en la parroquia de Tomeza. La cita será también el 23 de junio, pero media hora más tarde, a las 19:30 horas, con la Ponte da Condesa como punto de partida.
Durante el recorrido, los participantes no solo recogerán las hierbas de San Juan, sino que recibirán explicaciones sobre las tradiciones y costumbres asociadas a esta celebración. La actividad culminará con la elaboración colectiva del "cacho", el tradicional ramo de hierbas que según la tradición debe recogerse en la víspera de San Juan.
Estas dos iniciativas representan un esfuerzo por mantener viva una de las tradiciones más arraigadas de la cultura gallega, vinculada al solsticio de verano.
Según la creencia popular, las hierbas recogidas en esta fecha tienen propiedades mágicas y medicinales especiales, y el ritual de lavarse la cara con el agua en la que se sumergieron representa una purificación tanto física como espiritual.