Las conductas incívicas tienen castigo y más desde que en Pontevedra hayan entrado en vigor nuevas ordenanzas, la de residuos y la de bienestar animal, que buscan poner freno a comportamientos que dañan la convivencia entre los ciudadanos.
Hasta once sanciones ha impuesto la Policía Local de Pontevedra a lo largo del último mes para castigar a quien no cumple con la normativa y contribuye a ensuciar la ciudad.
La más grave, con una multa de 200 euros, fue para una persona que se negó a recoger los excrementos de su perro.
Lo hizo después de que los agentes, que habían sido testigos de lo sucedido, le afearan su comportamiento y le instaran a limpiar la calle.
En este caso, la sanción inicial era de 100 euros, pero la desobediencia del dueño del animal, que aseguraba que la caca no era de su perro, duplicó su cuantía.
Otras diez denuncias, según ha desvelado la edil responsable del área de seguridad ciudadana, Eva Vilaverde, se han producido en base a la ordenanza de residuos, que entró en vigor a finales del pasado mes de enero.
Cinco de estas sanciones fueron a personas sorprendidas orinando en la vía pública, mientras que dos se establecieron por escupir en la calle, otras dos por depositar residuos voluminosos en los contenedores y una por tirar una colilla de tabaco al suelo.
Todos los ciudadanos multados deberán pagar 80 euros por haber protagonizado estos actos incívicos, al ser considerados hechos leves en base a la normativa municipal.
Este tipo de episodios, si son considerados graves, pueden acarrear multas de hasta 750 euros.