Ecologistas alertan de que el bosque de ribera del Umia "lleva años soportando diversos impactos que lo alteran"

Umia
30 de mayo 2022

El Colectivo Ecologista del Salnés (CES) inspeccionó este domingo el tramo de medio kilómetro del río Umia a las afueras de Ponte Arnelas y, una vez finalizado el recorrido, constató diversas alteraciones, de las que a más grave afectaría al bosque de ribera

Inspección en el río Umia
Inspección en el río Umia / Colectivo Ecoloxista do Salnés

El Colectivo Ecologista del Salnés (CES) inspeccionó este domingo el tramo de medio kilómetro del río Umia a las afueras de Ponte Arnelas y, una vez finalizado el recorrido, constató diversas alteraciones, de las que a más grave afectaría al bosque de ribera. 

Así, alertan de que el bosque de ribera "sigue siendo el peor parado" de este análisis, pues "lleva años soportando diversos impactos que lo alteran", tales como aparcamientos, paseos fluviales, basura o talas. Además, este año apreciaron nuevos desbroces que cortan el  sotobosque y que llegan hasta la propia orilla del caudal, dejando las tierras más propensas a la erosión y menos cobijo y alimento para la fauna.

Esta actividad se encuadra dentro del Proyecto Ríos, un programa de voluntariado ambiental coordinado en Galicia por la asociación ecologista Adega y en la que cada grupo local se hace responsable del seguimiento de un tramo de un río. El CES lleva desde lo 2007 participando en este programa, realizando inspecciones y limpiezas de basura en el Umia.

Los resultados a destacar de esta inspección son, además, que el nivel del río iba muy bajo, casi un metro debajo del  cauce que normalmente lleva en estas fechas. 

También la temperatura del agua era de 19 grados, cuando raramente supera los 17 y análisis reveló una "valoración intermedia de la calidad" del ecosistema fluvial en este tramo, "lejos de alcanzar el resultado deseable de muy buena".

En cuanto a especies invasoras, indican que la cuenca fluvial está cubiertas de 2 especies de plantas acuáticas empleada en los acuarios domésticos (elodea y egeria) que crean masas muy densas que no deja pasar la luz y no deja espacio para la flora propia. Otras como el bambú o la tradescantia son especies de jardín que se aclimataron a estas orillas y están desplazando las especies propias del bosque. 

Según indican, estas especies no son respetadas en los desbroces, lo que, en su opinión, denota el "poco criterio ambiental! que la administración tiene cuando realiza o permite estas talas en un bosque con tanto valor ecológico, ya que son las carreteras que emplean la fauna en sus movimientos por el entorno natural, cada vez más urbanizado.