A partir del 1 de julio, según las previsiones de la Xunta de Galicia, la peregrinación jacobea se irá retomando de manera progresiva. Por ello, el gobierno gallego quiere que toda la red de albergues públicos esté preparada para la llegada de los peregrinos.
En el caso del albergue de Pontevedra, pendientes de una reunión que mantendrán con la comisión organizadora del Xacobeo 2021 este jueves, sus instalaciones están "en condiciones" de retomar su actividad, según explica a PontevedraViva su responsable, Tino Lores.
El albergue ya se ha adaptado a las condiciones que fijan las autoridades sanitarias que, entre otras cuestiones, supondrá que las 72 plazas que tenía se queden en 24 para poder garantizar el distanciamiento social entre los peregrinos que se alojen en él.
"Hemos sacado muchos colchones porque en las literas no se podrá usar la cama de arriba", asegura Tino Lores, que avanza que también ha habido cambios en las zonas comunes.
Además, en coordinación con la Xunta de Galicia, habrá mascarillas, gel hidroalcohólico y material desinfectante para que las instalaciones sean "completamente seguras".
El presidente de la asociación Amigos del Camino Portugués afirma que "estamos preparados para abrir en cuando nos avisen", si bien añade que "no sabemos la cantidad de peregrinos que vendrán" como consecuencia de la crisis sanitaria.
"Será como cuando abrimos en 1999", augura Tino Lores, que sin embargo destaca que por ahora las reservas realizadas por grupos para los meses de verano se mantienen. "Llaman y preguntan si pueden venir, pero mantienen sus reservas", señala.
Eso sí, entiende que el coronavirus "lo ha cambiado todo", porque ante la previsión de 100.000 peregrinos en el Camino Portugués "si vienen 4.000 ya será mucho", según el responsable del albergue de Pontevedra.
Confía en que de cara al 25 de julio "estemos funcionando normalmente" y en Semana Santa de 2021 "tengamos ya un flujo de peregrinos de un 75% de lo esperado".
Tino Lores defiende que hacer el Camino Portugués en esta época es una buena opción para las vacaciones porque "preservar los dos metros de distancia es fácil". El problema, reconoce, será el hospedaje porque "cambiará la modalidad y el espíritu de convivencia" de los albergues.
Lo que, de momento, ha quedado paralizada es la ampliación del albergue de Pontevedra, aunque las obras están prácticamente finalizadas. De hecho, su responsable asegura que en caso de necesitarlas, podrían acoger ya a unos ocho peregrinos.