El donjuán de Marín, por primera vez en el banquillo de los acusados por un 'sinpa' en un hotel

Pontevedra
28 de marzo 2017

La Fiscalía le pide dos años de prisión por un delito de estafa por haberse alojado durante un mes en el hotel con una mujer y haberse ido sin pagar dejando una factura pendiente de 5.062 euros entre alojamiento y comidas. La chica, que se presenta como víctima de sus engaños, también se sentó en el banquillo como acusada. Ambos defendieron su inocencia

Rodrigo Nogueira, el donjuán de Marín, y Olga G.G., en el banco de los acusados Mónica Patxot

Rodrigo Nogueira Iglesias, natural de Marín y conocido como el donjuán estafador de las webs de citas con víctimas en toda España, se ha sentado este martes por primera vez en un banquillo de los acusados. Tiene al menos cuatro causas judiciales más pendientes por presuntamente estafar a un hombre y más de 60 mujeres con las que mantenía una relación sentimental, pero, en este caso, no se puso ante el juez por esos supuestos engaños, sino para ser juzgado por un 'sinpa' en el hotel Quinta de San Amaro de Meaño. 

La Fiscalía le pide dos años de prisión por un delito de estafa por haberse alojado durante un mes en el hotel con una mujer y haberse ido sin pagar dejando una factura pendiente de 5.062 euros entre alojamiento y comidas. La chica, que se presenta como víctima de sus engaños, también se sentó este martes en el banquillo del Juzgado de lo Penal número 1 de Pontevedra como acusada por el mismo delito y enfrentándose a la misma condena. 

A pesar de los intentos del magistrado, Juan José Trashorras, para que el juicio quedase ceñido al impago en el hotel de Meaño que se juzgaba, las andanzas de Rodrigo Nogueira como donjuán se colaron inevitablemente en la vista oral, que se celebró en medio de un interés mediático poco habitual en un juicio por estafa en A Parda y con la presencia tanto dentro como fuera de la sala de varias de sus presuntas víctimas. 

Durante la vista oral, tanto Rodrigo como la co acusada, Olga G.G., negaron los hechos, acusándose mutuamente del impago. Él sostuvo que fue ella quien hizo la reserva en el establecimiento, en el que la conocían tanto los dueños como el personal y otros clientes, y que "yo creía que ella había pagado". Ella, por su parte, apuntó a que la reserva había sido cosa de su entonces pareja y que él pagaría, tal y como había hecho las dos anteriores ocasiones que se habían alojado para estancias de una noche en ese mismo hotel. 

Los dueños del local confirmaron ante el juez que la reserva la hizo el donjuán de las citas, pero contradijeron el testimonio de la chica en otros puntos. Ella mantuvo que no sabía que él no había pagado nada a lo largo de su mes de estancia entre el 11 de marzo y el 12 de abril de 2013, sino que se enteró ya el día que dejaron el hotel por separado porque le avisó un conocido que era amigo de los dueños del hotel. Sin embargo, los empresarios declararon que a partir de la segunda semana empezaron a reclamar a Rodrigo el dinero y que en alguna de las ocasiones ella estaba presente cuando se lo pidieron. 

La factura es tan abultada porque no sólo se alojaban en el hotel, sino que él desayunaba, comía y cenaba allí a diario. Según declararon tanto Olga como los responsables del negocio, ella no siempre se quedaba a las comidas, pues su casa familiar estaba a apenas 15 minutos de allí, pero que sí solía dormir. 

Otro punto en el que ambos no coinciden en sus declaraciones es en la naturaleza de su relación. Mientras ella sostiene que eran pareja, él mantuvo que se habían conocido porque ella había puesto un anuncio ofreciendo contactos sexuales y que su relación no era romántica, sino erótica, en la que "ella era la dominante y yo el dominado". Ella niega tal anuncio y durante la vista oral recriminó a la abogada del otro acusado que aportase ese dato para "devaluarme a mí como persona". 

Los responsables del negocio explicaron que no les pidieron el DNI para registrarse porque ya les conocían de que ella había ido al restaurante del hotel en el pasado y de que ambos se habían alojado juntos dos veces antes. Al principio, ni siquiera les apuraron para que cobrasen e incluso les regalaron unos masajes y circuitos de spa porque "para nosotros eran unos magníficos clientes que llevaban un mes con nosotros". "Nada nos hacía sospechar que no iban a pagar", aseguraron. 

Sí sospecharon a partir de los 15 días y aseguran que Rodrigo les engañó diciendo que pagaría la empresa HP, para la que trabajaba como asesor informático e incluso les hizo llegar un justificante de transferencia falso. Cuando descubrieron el engaño, se comprometió a pagar de su bolsillo y ya el último día, cuando ellos le amenazaron con llamar a la Guardia Civil si no pagaba, desapareció sin dejar rastro y no pudieron reclamarle el dinero porque descubrieron que todo en él era falso, desde su hombre -se hacía llamar Leonardo Salinas- hasta su trabajo. 

Ella está libre, pero él llegó esposado porque el juzgado había ordenado su ingreso en prisión preventiva hasta la celebración del juicio y, tras la vista, se marchó a A Lama. En las próximas horas, tras acabar la vista, quedará en libertad a la espera de sentencia.