La previsión de viento y lluvia ha obligado a aplazar al 5 de enero el espectáculo pirotécnico con el que Sanxenxo iba a despedir el año.
La tirada de fuegos se realizará el 5 de enero, a las 21 horas, desde el puerto de Sanxenxo como colofón a la Cabalgata de Reyes que este año concluirá en Portonovo.
También se cambiará al 4 de enero el "Chapuzón por unha Ilusión" de la Fundación Aladina. Se conserva el horario a las 16:30 horas y la ubicación, en la playa de Silgar.
Por el momento, se mantiene el Fin de Año adelantado en la Praza de Pascual Veiga, a las 12 del mediodía.
La magia navideña protagonizará el 5 de enero. La jornada comenzará con el Tren Mago que, por segundo año consecutivo, recorrerá las parroquias, desde las 10:30 horas, saludando y anunciando la Recepción Real y la cabalgata de la tarde.
Para mañana está previsto un sorteo, con la colaboración de las Anpas, en el que se elegirán a los niños que podrán acompañar a los Reyes Magos durante la cabalgata a bordo del Tren Mago. El acto tendrá lugar en el Pazo de Emilia Pardo Bazán. Los pequeños deberán estar matriculados en cursos desde 6º de Infantil hasta 6º de Primaria y estar empadronados en Sanxenxo.
El día 5, los niños podrán fotografiarse y ver de cerca a su rey favorito en la Sala Nauta. Tras la recepción, saldrá la Cabalgata que concluirá en el puerto de Portonovo. La tirada de fuegos servirá como broche de oro a la jornada que además podrá ser vista tanto desde Sanxenxo como desde Portonovo.
QUEMA DE CALENDARIOS
Organizado por la asociación O Cubreiro y por el Concello de Sanxenxo, la plaza Pascual Veiga despedirá el año a partir de las 11:30 con una charanga que amenizará y dará ambiente festivo. A las 12 de la mañana, y aprovechando las campanadas que dará el reloj de la Casa Consistorial, los vecinos de Sanxenxo podrán comer las uvas de la suerte o cualquier otra alternativa. También habrá un espumoso para brindar por el nuevo año cortesía de los locales próximos a dicha plaza.
La fiesta continuará con la quema de los calendarios de 2022, un acto simbólico que pretende dejar atrás los aspectos más negativos de un ejercicio que concluye.