El picnic de la discordia

Pontevedra
16 de mayo 2015

Se presentaba como uno de los actos más amables de la campaña en Pontevedra, un picnic de Tod@s por Pontevedra para reivindicar más zonas de esparcimiento para los ciudadanos. Pero el escenario idílico acabó en polémica, con María Biempica conversando con dos policías. Alguien se quejó de que comían pipas y estropeaban la hierba. Comían gusanitos y jugaban con sus hijos

Picnic de Tod@s por Pontevedra Tod@s por Pontevedra

Se presentaba como un acto electoral más, uno de los más amables que se ha convocado en lo que va de campaña en Pontevedra. Tod@s por Pontevedra citó a familias con niños en una zona ajardinada para compartir un picnic y dar a conocer su propuesta de crear más zonas de esparcimiento para los ciudadanos. Pero el escenario idílico que había proyectado acabó en polémica, con su alcaldable, María Biempica, conversando con dos agentes de la Policía Local y un grupo de vecinos indignados.

El picnic empezó a mediodía en una zona verde situada entre las calles Joaquín Costa, Travesía da Eiriña y Doce de Novembro. Las familias se fueron juntando, colocaron sobre el césped mantas y manteles y sirvieron gusanitos, chucherías, aguas y zumos mientras los niños jugaban en las cercanías. La escena, muy habitual en espacios como el Hyde Park londinense o El Retiro de Madrid, no suele verse en Pontevedra y, a tenor de lo que ocurrió este sábado, no gusta a una parte de la sociedad pontevedresa.

María Biempica eligió ese punto para su picnic electoral porque proyecta en esa zona de la ciudad un parque subterráneo con una superficie ajardinada que incluya instalaciones deportivas y espacios en los que "uno pueda sentarse en la hierba a leer un libro y que no le miren como a un loco". El mismo modelo pretende exportarlo a otras zonas de la ciudad de tal forma que la escena del picnic familiar se generalice y se eviten, precisamente, reacciones como la de este sábado.

Pocos minutos después de comenzar el picnic, una patrulla de la Policía Local estacionó en las inmediaciones. Dos agentes se apearon y se dirigieron a quienes lo secundaban. María Biempica asegura que su trato fue "muy amable", pero no era tan agradable el mensaje que traían. Un vecino les había llamado quejándose de que un grupo de gente estaba comiendo pipas y estropeando la hierba.

Un portavoz oficial de la Policía Local explicó que, cuando llegaron y se encontraron el picnic, decidieron no actuar, pero sí trasladaron a los presentes lo que había sucedido. Había quejas vecinales por su actitud y estaban obligados a acudir, pero no pretendían adoptar ningún tipo de medida.

María Biempica añade a esa versión que los policías le trasladaron que, dada la controversia, si habían acabado el picnic, sería más recomendable que abandonasen el lugar. No les obligaron a irse, pero sí aconsejaron evitar un conflicto mayor prolongando su permanencia y le trasladaron que estaba prohibido pisar la hierba.

Poco después, levantaron los manteles y pusieron fin al acto. No crearon más polémica, pero Biempica sí quiere dejar claro que "estamos molestos e indignados. Parece ser que la hierba es de decoración, que no se puede tocar". Tilda de "ridiculez" la reacción que suscitó un acto "totalmente inofensivo" y aprovecha para aclarar: no comían pipas, sino gusanitos.