Ellos se van contentos, los nervios se quedan con los de casa

Pontevedra
31 de octubre 2014

La base de la Brilat acogió este viernes el acto de despedida de 90 de los 110 militares que España aporta a la misión de la Unión Europea en Mali      

Despedida de los militares que la Brilat manda en misión a Mali Mónica Patxot

Los actos militares son fríos y protocolarios. Llenos del orden pautado que marca la disciplina del Ejército. Por eso los actos de despedida suelen aburrir si todo sale según lo previsto por la autoridad. Hasta que llegan las familias.

Los niños, las madres, las novias, los abuelos no saben de reglamentos, afortunadamente.

A un lado de la esplanada principal de la Base General Morillo de Pontevedra, en perfecta disposición, formaron este viernes 90 de los 110 militares que España aporta a la misión de la Unión Europea en Mali.

Ellos se van contentos, los nervios se quedan con los de casa.

En su discurso a la Brigada el general de la Brilat,  Luis Cebrián, recordó a estos soldados que se van a enfrentar a un entorno "si no hostil, al menos peligroso", donde desempeñarán un cometido "arriesgado y duro" ante el cual les dio una serie de "recomendaciones" antes de partir como que tengan siempre presente que la "dignidad y prestigio" de España y del Ejército "dependerán a los ojos de los ciudadnos y soldados de Mali, y de los medios de comunicación, de vuestro comportamiento" por lo que insistió en que "no podeis flaquear, ni cometer un desliz".

Y dirigiéndose a las familias de estos militares les dijo que "si alguna vez flaqueais" y echan de menos a su ser querido "acudid a nosotros" ya que "intentaremos ocupar su espacio hasta que vuelva".

El objetivo de la misión que asumirá la brigada pontevedresa es apoyar a las fuerzas armadas de Mali mediante el asesoramiento en los ámbitos del mando y control, de la logística, de los recursos humanos y del derecho humanitario internacional, además del adiestramiento de las unidades de combate malienses para que alcancen la capacidad suficiente que les permita actuar, de forma autónoma, frente a la amenaza yihadista del norte del país.

Ya en declaraciones a los medios de comunicación el general explicó que la de Mali "es una misión a la que ya estamos habituados" en referencia a los equipos de asesores y de protección que con anterioridad ya han estado en Afganistán.

"Es una misión que supone un reto, indudablemente, pero un reto que estamos en condiciones de asumir perfectamente", dijo, y no vaciló a la hora de reconocer que "todas las misiones no están exentas de riesgos".

Sobre el ébola: "no genera ningún problema adicional que no tuvieramos con antelación"

Uno de ellos es el virus del ébola, aunque la evaluación de riesgo de contagio que manejan en la Brilat afirman que "no es un riesgo que consideremos importante, ni genera ningún problema adicional que no tuvieramos con antelación". En este sentido destacó que "la Fuerza va perfectamente instruida en medidas sanitarias y de asistencia a enfermos".

"Si la evolución de la situación cambiara por parte del Estado Mayor de la Defensa se darán las directrices correspondientes y se incrementará el nivel de protección, pero esa no es la situación que tenemos en ese momento", añadió el general.

En cuanto a la posibilidad de ataques de grupos yihadistas el general Cebrián valoró que "el nivel de riesgo es muy manejable". Estamos operando en la zona sur de Mali, controlada por el Gobierno y donde nuestra función es adiestra e instruir, y ciñó la "situaciones de inestabilidad" a la zona norte del territorio.

La operación EUTM Mali se estructura en un Cuartel General Operacional y un Equipo de Asesoramiento ⿿Advanced Task Force (ATF)⿿, ambos desplegados en la capital Bamako, y un grupo de instructores que desarrollan un programa específico de adiestramiento de las unidades militares malienses (la mayor parte del contingente desplazado a Mali), que despliega en la localidad de Koulikoro, una pequeña y tradicional localidad situada en la ribera oeste del río Níger, a 60 kilómetros de la capital maliense.