Hace apenas una semana, Miguel Anxo Fernández Lores confirmaba lo que era un secreto a voces. Que buscará ser reelegido como alcalde de Pontevedra. Tras 26 años al frente del gobierno municipal, afirma tener un "interés especial y mucha ilusión por seguir trabajando".
En esta entrevista con PontevedraViva, que coincide con el ecuador de su séptimo mandato, Fernández Lores hace un repaso de todo el trabajo realizado hasta el momento y que, según avanza, continuará en la misma línea porque los ciudadanos "nos acompaña y nos avala".
"Creo que Pontevedra no tiene límite y vamos a seguir poniendo las bases para que siga creciendo", asegura el regidor pontevedrés, que lamenta que la oposición no tenga un proyecto "claro" para confrontar con el suyo, algo que "es malo" para toda la ciudadanía.
Hace unos días anunció que se presentará de nuevo a las elecciones. Faltan aún dos años. ¿Por qué sta vez tenía tanta prisa por confirmarlo?
En 2023 tomé la decisión de presentarme para un proyecto de ocho o diez años. Quería trabajar con calma, sin prisas y con un planteamiento de futuro. Sería incongruente decir que me marcho. Tengo nuevos ánimos, más ganas de hacer cosas y de poner a esta ciudad en lo más alto.
Quiero presentarme porque me encuentro bien. Tengo mucha experiencia y un equipo impresionante. Creo que Pontevedra está siendo un referente y tenemos muchísimos proyectos para esta ciudad que hacen que tenga un interés especial y mucha ilusión por seguir trabajando.
Después de 26 años como alcalde, ¿aun le quedan cosas por hacer?
Claro que quedan. Hay muchos temas que están en marcha. Como el salto adelante que vamos a dar en la gestión de los residuos domésticos. Es algo que me preocupó siempre. Va a llevar su tiempo, pero en junio comenzaremos a desplegar todo el sistema.
Y queremos seguir trabajando en muchas cosas relacionadas con el medio ambiente, la lucha contra el cambio climático y la calidad de vida de la gente. Estamos convencidos de que los ciudadanos nos van a acompañar en este camino. Como lo han hecho hasta ahora.

¿No está cansado o agotado como suele decir la oposición?
Me gustaría que el PP hiciera una oposición constructiva. Va dando bandazos y no tienen un proyecto claro para esta ciudad. Eso es malo para todos. Ponen siempre por encima sus intereses personales o partidarios. Dudo si es porque su portavoz no tiene capacidad o si la responsabilidad es del propio partido. Están sobreactuados.
Desde su posición como alcalde, ¿cómo ve a Pontevedra en la que vivimos?
Pontevedra es una ciudad dinámica y activa. Está en la boca de todo el mundo. Hay muchos aspectos en los que estamos en la vanguardia, sobre todo en temas de urbanismo, medio ambiente, calidad urbana o movilidad. Y estamos en un momento de crecimiento sostenido.
Creo que tenemos un futuro esplendoroso por delante si ponemos en valor nuestro territorio, nuestra cultura o nuestra calidad urbana y ambiental. Vivimos en el paraíso y somos una de las ciudades más dinámicas de Galicia. Los datos están ahí.
¿Cuál diría que es la espina clavada que aun no ha logrado sacar?
La espina más gorda es la ría. Mi esperanza es poder sanearla y dedicarla a lo que tiene que dedicarse, al esparcimiento, al marisqueo, a la pesca de bajura, a los deportes náuticos... Tenemos derecho después de 60 años. No dejaré nunca de luchar porque Ence se traslade.
Y me preocupa también lo que estamos haciendo con el monte de este país. Estamos convirtiéndolo en una bomba de relojería con el monocultivo del eucalipto en vez de diversificar su uso. Eso nos va a llevar a tener problemas gordos. Tenemos que apostar por un bosque diverso y productivo.

¿No cree que, a pesar de los pasos dados, la ciudad sigue a vivir de espaldas al río?
Sí, pero creo que ahí tiene que ver el tema de los rellenos y la necesidad de dragarlo. Pero, no lo digo por echarme flores, el río mejoró mucho con todo el trabajo que hemos hecho. Ahora toda su orilla es un espacio que utiliza mucha gente y que tiene una calidad altísima.
Todo cambió mucho. No hay contaminación y el río tiene una biodiversidad importante. La mejor zona es la de la Xunqueira. La peor, la de Lourizán por todo lo que tiene que ver con Ence.
Se han hecho muchos atentados en esta ciudad en los años 50, 60 y 70. Se hicieron rellenos en la zona del CGTD y en Beiramar, acabaron con las xunqueiras, se tapó el Gafos... Estamos trabajando para revivir un muerto. Estamos haciendo muchas cosas que permiten que miremos hacia el río.
Hasta ahora los grandes proyectos que se abordaban en las ciudades estaban relacionados con las infraestructuras, pero cada vez es más importante la transición verde. ¿Para Pontevedra también es una prioridad?
Hay proyectos en marcha que van a ser muy importantes. Está la renaturalización del Gafos, todo el trabajo que iniciamos para recuperar la Xunqueira de Alba, el parque de A Parda... Ve más lento de lo que nos gustaría, pero estamos dando pasos en firme hacia una ciudad más verde.
Somos muy afortunados porque en el entorno de la ciudad tenemos de todo. Tenemos la ría, los ríos, las xunqueiras, los montes, los parques forestales... Hay que seguir potenciando todo eso y mejorando la calidad del aire, que tiene que ver con la reducción del tráfico y la deslocalización de empresas.
Estamos haciendo lo que hay que hacer. Sé que hay gente que pensará que se podría hacer más rápido, pero los tiempos de la administración son complejos y hay que pedir muchos permisos.

¿Y en el ámbito de la transformación urbana cuáles van a ser los próximos pasos?
Estamos trabajando en toda la ciudad, que declaramos como zona de bajas emisiones. En el centro y también en los barrios. Acabamos de renovar todo O Castañal y ahora Mollavao es prioritario. Tenemos la financiación y estamos pendientes del último permiso del ADIF.
Y seguiremos avanzando porque tenemos claro que reduciendo el tráfico urbano se mejora la calidad del aire. Si es mala, mata a la gente. El ruido también. Hay que adelantarse y hacer lo que tenemos que hacer, tomando decisiones valientes. El espacio urbano tiene que ser más compacto.
¿Es el problema de seguridad que muchos aprecian en la ciudad un tema que le preocupa?
Los datos son datos. Hay una reducción de todo tipo de delitos. No lo digo yo, son datos oficiales. Hay algunos que no hubo en todo el año, como los robos en viviendas. Otra cosa es la impresión que pueda tener la gente de una problemática que tienen todas las ciudades.
Hay cierta exclusión social de gente que no tienen capacidad para pagar una vivienda digna o que tienen problemas de salud mental o de adicción. ¿Cómo se resuelve eso? Con más atención social. Pero no estamos hablando de un problema de violencia.
Si hay alguien que quiere sobreactuar con este tema, que sobreactúe. Las policías están en contacto permanente. Controlan qué gente está en la calle. Todo es mejorable. Algunos claro que cometen delitos pequeños, pero no podemos saltarnos la ley y meterlos en la cárcel.

Quizás, el mayor problema social que existe ahora mismo, no solo en Pontevedra, es la cuestión de la vivienda. ¿Qué se puede hacer para mejorar la situación actual?
Todo pasa por no adelantarnos a los problemas. La vivienda pública que se está haciendo ahora pudo hacerse hace cinco o diez años. Son las mismas parcelas que había de aquella. Llevan quince años a monte. No hubo una previsión de generar vivienda. Ni en la Xunta ni en el Estado, que también tiene competencias.
Nosotros estamos dispuestos a poner más suelo en el mercado, pero no podemos construir. Yo, en todo caso, agradezco que ahora se estén tramitando de una forma rápida. Y además notamos una reactivación de las promociones privadas. Tener más oferta en el mercado va a hacer que, si no bajan, los precios como mínimo se van a contener.
Pero no llega con hablar o darle a la lengua. Hay que ponerse a trabajar. No puede ser que haya tantas dificultades o que la gente tenga que gastarse un 40% de su salario para poder pagar una hipoteca. Eso está muy por encima de lo que es razonable.
Hablaba ahora de la Xunta de Galicia. Parece que las relaciones entre el Concello y el gobierno gallego pasan por un buen momento...
Aquí hubo un boicot a Pontevedra durante muchos años. Afortunadamente se dieron cuenta de que eso no les iba bien y hubo una rectificación. Yo siempre digo que cuando el PP rectifica, acierta. Acertó con la vivienda, con el hospital, con la variante de Alba o con la ampliación de O Campiño. Antes se negaban sistemáticamente. Yo me alegro porque son demandas históricas del Concello.
La Xunta tiene que escuchar a los ayuntamientos, que somos los que estamos a pie de obra. Sabemos lo que queremos. Pero también es cierto que hay cosas en las que no cambiaron. Como con Ence o Altri. A ver si conseguimos que cambién también en eso porque este país es el único que tenemos y tenemos que cuidarlo entre todos.

Y si con la Xunta fueron a mejor, parece que con la Deputación ha pasado lo contrario. O así lo ha denunciado públicamente el gobierno municipal, ¿no?
Desde que estoy de alcalde pasaron varios presidentes. El mejor fue el binomio entre Carmela Silva y Mosquera. Tuvimos una relación extraordinaria en beneficio de todos los pontevedreses.
Incluso con Louzán y Abeledo, en sus últimos mandatos, cambiaron mucho las cosas y llegamos a acuerdos con ellos. Ahora, si bien es cierto que se mantuvieron los acuerdos anteriores, las relaciones son manifiestamente mejorables. La capacidad de gestión está a la altura del betún.
¿Le preocupa el retraso que acumulan Santa Clara o los edificios centrales del Museo?
Llevan mucho tiempo dando vueltas y eso es malo para Pontevedra. Los viejos edificios del Museo llevan trece años cerrados. Están en muy malas condiciones y las obras, que aún no comenzaron, debían estar rematadas ya este año. Y con Santa Clara, igual. Todo parado. El Museo de Pontevedra es absolutamente fundamental para la ciudad. Claro que me preocupa.
Y con respecto al Estado, ¿cómo cree que van las cosas?
Todo a ritmo de tortuga, sí. Hay temas que se eternizan. Nosotros intentamos que se muevan por todos los medios y, desde luego, la presencia de Carme da Silva en el Senado ayuda mucho. Pero la administración central tiene a Pontevedra absolutamente discriminada. Llegamos tarde a todo. Esperamos que los temas pendientes se desatasquen lo antes posible.
¿Cree que Pontevedra está en disposición de seguir creciendo?
Todas las ciudades mejoran. Compartimos la preocupación por la calidad de vida y el medio ambiente, pero nosotros estamos en la vanguardia en muchos aspectos que son fundamentales para las ciudades del futuro. Así que, sinceramente, creo que no hay una ciudad que haya avanzado tanto como nosotros. Y seguiremos trabajando con ese objetivo.
Y ya para finalizar, ¿qué mensaje le gustaría trasladar a los ciudadanos? ¿Qué pueden esperar del futuro?
Yo confío mucho en la sociedad de Pontevedra. Es una sociedad muy avanzada, que apuesta por mejorar la calidad de vida y que nos acompaña en todos los planteamientos que les hacemos. Creo que Pontevedra no tiene límite y nosotros vamos a seguir atentos y poniendo las bases para que Pontevedra siga creciendo.
Sólo les pediría que nos sigan acompañando como hasta ahora. Lo que conseguimos, lo conseguimos entre todos. Sin ellos, no sería posible avanzar. En todo lo que hemos hecho, una gran mayoría de gente lo ha entendido. Creo que aún hay mucho que mejorar y quiero contar con todo el mundo para que sea así.