Este verano está marcado por el retorno de los peregrinos al Camino de Santiago. No solo por ser Año Santo, sino porque la situación de la pandemia permite una mayor presencia de visitantes en Galicia.
Para asegurar que todos los viajeros disfruten de sus rutas con plenas garantías de seguridad, la Unidad de Caballería de la Policía Nacional estará patrullando por los caminos gallegos. A esta labor se suma su misión habitual, cada verano desde 2013, de vigilancia preventiva para evitar incendios forestales y actuar en caso de producirse alguno, coordinados con la puesta en marcha del dispositivo de extinción necesario.
"Nuestra cadencia de paso a caballo nos permite tener mucha visión, tanto en el monte como en el Camino, y acceder a sitios que con un vehículo, incluso todoterreno, no se puede llegar, e ir de un camino a otro atravesando el monte en menos tiempo", declara Julio Serrano, el subinspector del Cuerpo Nacional de Policía encargado de la Unidad de Caballería.
Acompañado de los seis integrantes del contigente que va a patrullar por la comarca de Pontevedra, este martes se daba inicio a la campaña estival con un recorrido por el puente del Burgo y varias calles de la ciudad que suscitó la atención de numerosos vecinos. Al acto, también asistió la subdelegada del Gobierno en Pontevedra, Maica Larriba, quien explicaba cómo va a ser la actuación en este Año Jacobeo, tras el parón obligado de 2020 debido a la pandemia.
"Este escuadrón de cabalería do Corpo Nacional de Policía vai estar destinado en Galicia ata setembro dentro do Programa de Turismo Seguro e vai cubrir a ruta entre Redondela e Pontevedra. A anterior, desde Tui a Redondela, vai estar cuberta por outro escuadrón con características similares da Garda Civil. Vai percorrer o Camiño Portugués para prestar atención especialmente os peregrinos que transitan por el pero tamén para a seguridade en xeral do rural e a prevención dos incendios forestais durante a tempada estival", explica la subdelegada del Gobierno.
Los seis caballos que forman parte de esta patrulla son de pura raza española, conocida en el oficio por su acrónimo PRE, una raza especialmente preparada para enfrentar diferentes terrenos, tanto urbanos como rurales, y entornos de trabajo hostiles. "Acabamos de venir de la Eurocopa de Sevilla, donde han hecho un trabajo excelente entre los pitidos y el barullo de la gente, así que para ellos ir por el monte es casi como un descanso, es su entorno natural", apunta el subinspector Serrano.
Los seis equinos responden a los nombres de Hubara, Leocadio, Rendal, Heredia, Falce y Linette. Su labor es imprescindible en tareas tan delicadas como la búsqueda de desaparecidos. Fue el caso de la intervención en la búsqueda de la esquiadora Blanca Fernández Ochoa hace dos años por la madrileña sierra de Guadarrama, con un desenlace trágico, y del que se ocupó esta misma Unidad de Caballería en coordinación con diferentes efectivos.
En estas actuaciones, una característica que diferencia a estos animales es "su capacidad de aguante, porque patrullar por el monte requiere una mayor capacidad física del caballo, a diferencia del recorrido por la ciudad", aclara Julio Serrano, al tiempo que indica que los jinetes están preparados para intervenciones inmediatas, "son policías nacionales igual que el resto, con su arma" y la misma equipación que cualquier agente, con la única diferencia de que llevan botas de montar y una adaptación en el uniforme para poder inclinarse en los más complicados desempeños profesionales sin abandonar la montura.
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