Los timadores parecen haber agudizado el ingenio para engañar a sus víctimas. La última en sufrir una de estas últimas modalidades de estafa ha sido una vecina de Poio, de 90 años de edad, a la que sustrajeron 2.000 euros en un timo telefónico.
Fue, según informa la Guardia Civil, el pasado 1 de marzo. La mujer recibió una llamada de una persona que se hizo pasar por un sobrino suyo que vive en Estados Unidos. El supuesto familiar le dijo que venía a visitarla, pero que para poder entrar en España tenía que hacer frente a una multa de 2.000 euros que le habían puesto en el aeropuerto de Barajas.
La coincidencia de que esta señora tuviese un sobrino residiendo en el país estadounidense, ayudó a la estrategia del timador, que enseguida logró convencerla para que le enviase el dinero reclamado.
Ya con el beneplácito de la víctima, el familiar ficticio pidió un taxi que se personó en su domicilio para recoger el sobre con el dinero. El taxista, cumpliendo las instrucciones recibidas telefónicamente del "sobrino" se desplazó hasta Sanxenxo, en donde supuestamente lo esperaba una tercera persona para hacerse cargo del dinero.
Pero durante el trayecto, el taxista recibió una nueva llamada informándole de que la persona que tenía que recoger el dinero había sufrido un percance y que no podía acudir a la cita. Por ello, le pidieron que ingresase 1.000 euros en Wester Union a nombre de una mujer residente en México y otros 700 en otra oficina distinta a nombre de otra mujer, también de México.
Su interlocutor le dijo al conductor, además, que se quedase con el dinero restante, que eran 200 euros una vez deducidos los gastos de los envíos, para que lo fuese a recoger a Peinador al día siguiente, circunstancia que no se llegó a producir.
Los investigadores sospechan que el taxista pudo acabar siendo consciente de la estafa, por lo que la Guardia Civil procedió a su investigación por haberse quedado con parte del dinero estafado.
La investigación continúa abierta para el total esclarecimiento de los hechos.
Ante la proliferación de las denominadas estafas de emergencias de familia, la Guardia Civil aconseja que se resista la presión de actuar inmediatamente, cualquiera que sea la gravedad de la historia.
Recomiendan verificar la identidad de la persona que llama haciéndole preguntas que un desconocido no podría contestar, comprobar la veracidad de la historia con otra persona de su entorno familiar aunque le hayan dicho que guarde el secreto y que ponga el hecho en conocimiento de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado.