Éste es Alex. Él encontró la botella de Cándido en el lugar habitado más remoto de la Tierra

Marín
25 de febrero 2016

Entre Marín y Tristán de Acuña, en el Atlántico Sur, se ha establecido un vínculo inesperado. El nexo de unión lo establecen Cándido Juncal, el autor del mensaje en una botella que apareció 16 años y medio en el lugar más distante que podía imaginar, y Alex Mitham, la persona que lo localizó. Ambos han conversado ya vía telefónica e incluso han hablado de la posibilidad de conocerse en persona

Alex Mitham, administrador de Tristán de Acuña, coa botella e a mensaxe de Cándido Juncal
Alex Mitham, administrador de Tristán de Acuña, coa botella e a mensaxe de Cándido Juncal /

Entre Marín y Tristán de Acuña, en el Atlántico Sur, ha nacido un vínculo inesperado. El nexo de unión lo establecen Cándido Juncal Crespo, que en las últimas semanas ha sido noticia porque apareció un mensaje en una botella que había tirado el mar en 1999, y Alex Mitham, la persona que lo localizó el 7 de enero de 2016. Ambos han conversado ya vía telefónica e incluso han hablado de la posibilidad de que el marinero marinense viaje algún día hasta el remoto archipiélago en el que apareció su escrito.

Ya sabemos quién es Cándido, pero ¿quién es el segundo protagonista de esta historia? Es el hombre que se ve en la fotografía, sonriente y orgulloso. Alex Mitham es desde el año 2013 el administrador de Tristán de Acuña, un archipiélago británico ubicado en el Atlántico sur inscrito en el libro Guinness de los récords como el lugar habitado más alejado de cualquier otro lugar habitado de la Tierra. Cándido lanzaba sus botellas al mar -más de un centenar en sus 35 años en alta mar- con la esperanza de que algún día alguien las encontrase, pero él se convirtió en protagonista involuntario de esta historia mientras daba un paseo.

Ese día, el administrador se dirigió hacia Anchorstock, en el extremo oeste de la isla, y cogió el camino de Bluff, considerado como muy peligroso debido a la erosión, cuando, en la playa, en un lugar prácticamente inaccesible se encontró con una botella. Le sacó fotos, cogió el papel que llevaba dentro y se llevó a la sede oficial del gobieno de la isla. La botella la dejó allí, donde había aparecido y allí quedó varias semanas, hasta que recientemente, después de que, a través de la publicación de la noticia de PontevedraViva, apareció la hija de Cándido y se puso en contacto con el editor de la página web de la isla, decidió ir a buscarla.

El 10 de febrero, tras recogerla, se hizo la fotografía que acompaña este texto, en la que aparece contento y orgulloso. La satisfacción es tal que la botella se exhibe ya en el Museo de Tristán de Acuña. La alegría se la mostró a Cándido hace escasos días, cuando contactaron telefónicamente y le invitó a visitar la isla, reconociendo, eso sí, la dificultad del desplazamiento. Para llegar, previamente hay que volar hasta Ciudad del Cabo y allí coger un ferry que sale con escasa frecuencia -como mucho, uno al mes- y tiene un trayecto de seis días navegando hasta allí. Además de costoso, el viaje es largo y requiere mucho tiempo, del que el marinense ahora no dispone. 

Tras encontrar la botella en enero, Alex le comunicó el hallazgo a su mujer y a un tercer cómplice que ha sido crucial para localizar a Cándido y poner en contacto a ambos protagonistas. Se trata de un británico que hace años trabajó de profesor en la isla y ahora, ya asentado en el Reino Unido, ejerce de editor de la web de Tristán de Acuña. Hasene Mitham, la esposa de Alex, planchó la hoja que iba dentro de la botella e intentó traducirla, pero para completar el proceso contó con la colaboración del editor de la web, que posteriormente inició el proceso de búsqueda de Cándido y llegó a PontevedraViva

Tras conocer la noticia, la hija de Cándido, Maica, ya escribió a este 'enlace' británico, que le ha pedido ayuda para completar el contenido del mensaje que viajó entre las islas Malvinas -donde Cándido estaba embarcado cuando la lanzó al mar- y Tristán de Acuña dentro de una botella. El papel está arrugado y algunas letras parecen ilegibles, de modo que Alex Mitham y los habitantes de Tristán de Acuña -267 en el último censo publicado- están esperando a que Cándido complete esta historia y, de paso, les envíe una foto familiar