La presión turística y el crecimiento urbanístico están llevando a O Grove a una situación límite en sus infraestructuras básicas. Así lo advirtió el alcalde, José Cacabelos, tras una reunión mantenida con representantes de Augas de Galicia en la que se analizó el estado crítico de las redes de abastecimiento y saneamiento del municipio.
"Estamos llegando a un punto en el que tenemos que comenzar a pensar en limitar el crecimiento", afirmó el regidor, quien abrió el debate sobre la posibilidad de denegar nuevas licencias urbanísticas, especialmente para proyectos turísticos, si no se garantizan antes los servicios básicos necesarios.
La depuradora de San Vicente, situada en Pedras Negras, es uno de los puntos más problemáticos. Construida hace décadas, esta instalación ya no puede asumir el volumen de aguas residuales que generan zonas como Balea, Reboredo o San Vicente do Mar, especialmente durante la temporada alta, según indican desde el Concello.
"Está claramente superada por la población actual y la carga turística", explicó Cacabelos, quien estuvo acompañado en la reunión por la arquitecta municipal.
Para solucionar este problema, el Concello baraja dos alternativas: ampliar la depuradora actual o canalizar todas las aguas de San Vicente a la instalación de la zona de Rons (Ostreira), más moderna y con mayor capacidad. Ambas opciones requieren estudios técnicos y una importante inversión económica.
En cuanto al abastecimiento, la situación tampoco es mucho mejor. A Xunta prevé acometer un proyecto valorado en aproximadamente 1,2 millones de euros para reforzar la conexión submarina que enlaza O Grove con A Lanzada mediante la instalación de una "camisa" interior que aumente la resistencia de la tubería.
Además, los depósitos de almacenamiento de agua, como el de Paredes y el de Cons da Garda, también llegan a su límite en los meses de mayor consumo. Según apuntó el alcalde, sería necesario duplicar la capacidad de almacenamiento para garantizar el suministro.
Cacabelos mostró especial preocupación por la permisividad de la Lei do Solo, que permite la construcción de campings en suelo rústico con licencia directa, lo que supone una presión añadida sobre unos recursos ya de por sí limitados.
"No es una decisión tomada, pero es una reflexión que tenemos que poner sobre la mesa con seriedad", concluyó el alcalde, dejando claro que el municipio no puede seguir creciendo sin garantizar antes los servicios básicos.
