El sexto seminario de la Facultad Ágora de la Deputación para hablar sobre el espacio público puso este viernes sobre la mesa la necesidad de movilidades alternativas para desarrollar correctamente las ciudades y fomentar la calidad de vida de la ciudadanía.
Los ponentes fueron claros: es preciso descartar como solución los patinetes y los coches eléctricos, que solo abordan el problema de las fuentes de energía y la contaminación, pero no contribuyen a un cambio de modelo en el que se potencie la salud, ni la recuperación de espacios para las personas, ni la seguridad viaria.
En la jornada estuvieron presentes el geógrafo, matemático y técnico urbanista Alfonso Sanz, que trabajó como consultor en más de 30 ciudades españolas, colaborando en su planificación urbanística y de movilidad; o el arquitecto experto en ciudades en desarrollo, movilidad sostenible, análisis espacial, planificación y modelado de flujos peatonales José Carpio-Pinedo.
También han estado la exresponsable de la Oficina Metropolitana de la Bicicleta en Barcelona y coordinadora de la Red de Ciudades por la Bicicleta, que desde marzo 2021 trabaja para el Ayuntamiento de Barcelona en los proyectos de transformación urbanística y de movilidad de la ciudad, Silvia Casorrán; el arquitecto urbanista y doctor en Gobierno y Proyecto del Territorio por la Politécnica de Milán, cuya tesis versa sobre la evolución de la Ciudad Difusa de las Rías Baixas, Martín Barreiro; y finalmente el ingeniero especializado en planificación del transporte y coordinador de Contenidos de la Facultad Ágora, Fernando Nebot.
El diputado de Movilidad y Espacio Público Uxío Benítez aseguró en su introducción que en las ciudades y villas es preciso apostar realmente por una movilidad activa, caminar y andar en bicicleta, frente a los vehículos motorizados y a la electrificación.
Criticó que los fondos Next Generation de reconstrucción tras la pandemia estén centrados en la apuesta por las zonas de bajas emisiones y los coches eléctricos, en lugar de realmente plantear un cambio en el modelo urbano que tenga como prioridad a cohesión social.
En este sentido, Alfonso Sanz criticó duramente patinetes y coches eléctricos como solución definitiva a la movilidad en las ciudades y destacó que la Ley de Cambio Climático afectará a las villas de más de 50.000 habitantes obligando a crear zonas de bajas emisiones, pero destacó que esta normativa incluye el Plan Nacional Integrado de la Energía y Clima (PENIEC) que realmente tiene como objetivo reducir un 35% los kilómetros recorridos.
Subrayó que, en el caso de villas pequeñas, lo fundamental es seguir transformando el espacio público para hacerlo más accesible, entendiendo las travesías como parte de la ciudad donde hay circulación de vehículos pero estos deben entrar como invitados.
Por su parte, José Carpio también criticó las zonas de bajas emisiones y la electrificación por hacer referencia únicamente al tema ambiental. Insistió en que se está robando espacio a la ciudadanía y preguntó qué acontecerá cuando en 15 años toda la flota de vehículos ya sea eléctrica.
"Igual que hay carriles vao debería haber zonas vao, no utilizar el automóvil para una sola persona. Hay que ir hacia otro planteamiento, como garantizar el derecho a llegar a un lugar, a un aparcamiento disuasorio y después optar por otras movilidades", finalizó.
En general, se defendió que las soluciones de la movilidad deben ser construidas por cada ciudad o villa, ya que cada una tiene un contexto distinto, y básicamente bajo las fórmulas de mejorar la movilidad activa, con desplazamientos peatonales y ciclistas, apostar por una movilidad motorizada colectiva y dejar de forma mucho menos abusiva y residual el uso de los vehículos privados.
Además, se insistió en la necesidad de complementar unas movilidades con otras para llegar a un buen equilibrio y convivencia.