En un margen de apenas 48 horas, la comarca de O Salnés ha sido escenario de hasta cuatro incendios forestales registrados en los municipios de Meaño, Ribadumia y Vilanova de Arousa.
Gracias a la rápida intervención de los servicios de emergencia, todos los focos fueron controlados con celeridad, evitando daños mayores.
Uno de los fuegos más preocupantes se declaró el viernes por la tarde en O Castro, en la parroquia de Dena (Meaño), una zona que ya había ardido apenas veinte días atrás. El incendio, que comenzó en torno a las 20:30 horas, fue sofocado con rapidez, aunque volvió a generar alarma entre los vecinos, dada la reiteración de incidentes en el municipio.
En lo que va de verano, Meaño ha visto arder más de un centenar de hectáreas de terreno forestal, siendo el más grave el registrado a finales de julio, que arrasó 82 hectáreas favorecido por los fuertes vientos del norte.
A media tarde del sábado otros tres incendios se activaron casi de forma simultánea.
Uno de ellos se localizó en Sisán (Ribadumia), donde se quemaron unos 1.500 metros cuadrados de monte raso.
Los otros dos se produjeron en la parroquia vilanovesa de San Miguel de Deiro, muy cerca de viviendas y galpones, lo que obligó a una rápida movilización de los parques de bomberos de Vilagarcía y Ribadumia. Ante la proximidad de las llamas, algunos vecinos trataron de colaborar en las labores de extinción.
El viento del sur dificultó las tareas de extinción al propagar rápidamente el fuego por el terreno seco.
En las tareas de extinción de estos fuegos actuaron medios de la Xunta, Guardia Civil y brigadas de emergencias de Cambados, Sanxenxo y Vilanova.
Afortunadamente no hubo que lamentar daños personales ni materiales de consideración.
Las autoridades no descartan la intencionalidad en alguno de los fuegos, como el registrado en O Castro, donde los primeros indicios apuntan a un origen provocado.