La fiebre por completar el álbum del Mundial, a pocos días de que empiece la competición, ha vuelto a instalarse en la ciudad. En esta ocasión, sin embargo, viene marcada por un elemento común: la escasez.
En el quiosco Peregrina, María Donsión atiende a PontevedraViva mientras, durante la conversación, entran una madre con su hija y otra joven preguntando por sobres y álbumes. "Abro a las ocho y a las ocho y cinco ya hay gente preguntando si tengo cromos o si vendo la caja entera", explica.

El suministro, en cambio, llega "muy poco a poco", lo que obliga a los quiosqueros a dosificar el producto para que aguante durante toda la jornada. "Dependiendo de lo que venga, lo dividimos entre mañana y tarde y limitamos la venta a dos o tres sobres por persona para que llegue para más gente", señala Donsión.
La escena se repite en el quiosco Fray Gal, donde José Antonio García también ha tenido que imponer restricciones, aunque no tan limitadas. "Seis sobres por persona", indica. "Al principio no había problema, pero ahora mandan poco y si no, no llega". En su caso, el cambio ha sido evidente con el paso de las semanas, y es que "el primer mes podías vender cajas y ahora no".
Lo que está claro es que en cada punto de venta gestionan la situación a su manera. En Makania, por ejemplo, prefieren vender sin límites mientras tengan producto. "Si tienes una caja, la vendes. Con diez sobres tampoco vas a contentar a la gente", explica su dueño, Pedro Iglesias, quien este mismo martes recibió cuatro cajas y, hacia las las 12:30 horas, solo le quedaba una.

Detrás de esta falta de stock hay más preguntas que respuestas. "No sabemos muy bien cómo están haciendo la distribución", reconoce Donsión, que incluso apunta a una posible estrategia de marketing por parte de la empresa. En este sentido, señala la presencia de la marca en redes sociales, donde muestra el funcionamiento de las máquinas que mezclan y distribuyen los cromos, algo que, para ella, contrasta con la escasez actual en los puntos de venta.
Otros, como Iglesias, lo atribuyen a un problema de previsión y creen que "les sobrepasó la demanda". Dice que este contratiempo también puede estar relacionado con los tiempos de lanzamiento de la colección, ya que considera que las convocatorias de las selecciones se cerraron tarde, lo que habría afectado a la planificación. Ahora "los están dando a cuentagotas y eso crea ansiedad en la gente”, añade.
Esa ansiedad se traduce en compras impulsivas e incluso en reventa. Algunos clientes comentan que en ciudades como Madrid hay sobres que se llegan a pagar a 2,50 euros cuando su precio de venta al público es de 1,50. "Eso ya es cosa de cada uno, pero no tiene sentido", apunta Donsión, que insiste en que "cromos va a haber, solo que no llegan al ritmo que la gente quiere".

El perfil del comprador, como ocurre desde hace años, es muy variado. Ya no son solo niños, sino que "viene gente de todas las edades", señala Iglesias. Desde coleccionistas, que incluso pesan los sobres para intentar adivinar su contenido, hasta padres y abuelos.
En el quiosco Peregrina, además, se han encontrado con peregrinos y turistas que buscan cromos como recuerdo, e incluso grupos llegados de Portugal donde, según cuentan, también escasean. "El otro día vino una excursión de jubilados de Tenerife y los nietos les pidieron cromos. No querían ningún recuerdo de Pontevedra, solo cromos", comenta Donsión.
La colección de este Mundial no solo incluye los cromos para pegar en el álbum, sino también cartas, ambas con problemas de abastecimiento. "Hasta ahora faltaban sobre todo los de pegatina, pero ahora también empiezan a escasear las otras", explican.
Más allá de la compra, Donsión avanza que, si la situación no mejora, en los próximos días "empezaremos a hacer intercambios", una práctica habitual en otras colecciones que podría convertirse en la alternativa para quienes buscan completar el álbum.
