Acomodados en sus asientos, el palenque se presentó ante miles de pontevedreses. Los escuderos atentos a la orden de sus señores, los corceles relincharon, las trompetas tocaron en fanfarria, caballeros de brillantes armaduras irrumpieron en la arena para batirse en noble justa. Escenas de tiempos pasados en el coso de San Roque