La segunda edición de la Feria de Dulces de Convento superó todas las expectativas. La iniciativa, diseñada para dinamizar la Plaza de Abastos durante la campaña de Navidad, cerró sus puertas durante la tarde del sábado, con un incremento de un 40% en las ventas sobre el año pasado.
La concejala de Promoción Económica, Carlota Román, destacó el efecto positivo que la feria ejerció sobre la plaza, pues unas 2.000 personas han pasado por la primera planta del edificio desde su apertura, el pasado día 10. De ellas, en torno a 600 personas adquirieron alguna de las exquisiteces que se ofertaban.
Los datos recogidos desde el departamento municipal recogen que las ventas alcanzaron un total de 1.400 cajas o paquetes de los dulces elaborados por las monjas de las 22 congregaciones religiosas representadas.
Las cifras, recalcó Carlota Román, son más que significativas, pues el año pasado las ventas se quedaron en el millar de unidades, que ya era una cantidad muy respetable. De hecho, en esta segunda edición fue preciso reponer producto hasta en dos ocasiones, pues la feria comenzó con algo más de 900 unidades.
Los productos más vendidos fueron, por este orden, las Yemas de San Leandro (que a un precio de 14 euros eran el dulce más caro), la Tarta real y los Amargillos de Viveiro, las Lágrimas del Destierro y los turrones de yema y guirlache. También tuvieron mucha aceptación los productos más asequibles, es decir, las magdalenas y los bizcochos.
La concejala pontevedresa está muy satisfecha con estos resultados y concluye que Pontevedra ocupa ya un lugar en el calendario gallego de ferias de dulces de convento (además de nuestra ciudad, se celebran en Santiago y A Coruña). De hecho, Pontevedra es la ciudad en la que más crecieron las ventas durante este año.
No obstante, recalca Carlota Román, el objetivo principal era meter público en la Plaza de Abastos con un producto atractivo y con tirón popular. "Una feria de estas características podíamos organizarla en varios puntos de la ciudad, pero optamos por situarla ahí para completar la oferta habitual de la Plaza y ofrecer otro aliciente al público, además del pescado, marisco y carne. Y a la luz de los datos, está claro que acertamos", remarcó.