Apenas 24 horas después de que Transportes haya confirmado que cederá al Concello los más de tres kilómetros de la N-550 entre Pasarón y Touceda (Alba), el gobierno municipal ha avanzado sus planes más inmediatos para la avenida de Compostela.
Acometer una actuación que permita calmar el tráfico y reducir la velocidad en todo el vial será una de las prioridades del Concello, según ha explicado este miércoles el edil responsable del área de infraestructuras y movilidad, César Mosquera.
El objetivo es "evitar a perigosidade dese tramo", ha sostenido Mosquera, que ha indicado que esta avenida, especialmente a partir de Pasarón, es un vial "duro" que fue concebido como una "vía pechada" y que necesita integrarse en la ciudad.
"Non será fácil polas cotas", ha reconocido el concejal del BNG, que entiende que el cambio "total e absoluto" que deberá realizarse en esta avenida para que pase a tener una "perspectiva urbana" será una actuación "a cinco ou dez anos vista".
De ahí que independientemente de esa futura integración urbana, el Concello haya encargado ya un proyecto "pequeno" para el calmado de tráfico en toda la avenida, que pasará a estar limitado a una velocidad de 30 kilómetros por hora, al igual que toda la ciudad.
Será, "evidentemente" según Mosquera, con 'lombos' y pasos de peatones sobreelevados, que permitan fomentar el tránsito de los peatones en la zona, sobre todo entre O Burgo y Lérez y el campus universitario de A Xunqueira, a lo largo de todo el trazado de la avenida.
César Mosquera ha apuntado que "non somos partidarios" de que esa limitación a 30 km/h se active ya de forma automática con el traspaso de un vial que "non está deseñado para iso", por lo que mientras no se aborde esa transformación habrá un "periodo de transición".
Esta intervención cambiará, en todo caso, el aspecto de la avenida, ya que desaparecerá la pasarela peatonal elevada, porque "non a usa case ninguén". La estructura será demolida y será sustituida por un paso de peatones sobreelevado al nivel de la calzada.