El subdelegado del Gobierno en Pontevedra, Abel Losada, visitó este viernes las obras de humanización de la PO-11 en el tramo urbano de Marín, coincidente con la Avenida de Ourense.
Acompañado por la alcaldesa, María Ramallo, y por el jefe provincial de Carreteras, Pablo Domínguez, destacó que "con esta actuación ponse de manifesto a vontade de colaboración do Goberno de España" que "lle vai ceder este tramo urbano en magníficas condicións ao Concello".
El presupuesto de la obra, que ejecuta el Ministerio de Transportes con fondos europeos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia del Gobierno de España, asciende a 1,1 millón de euros.
Las obras comenzaron en marzo y se desarrollan a un "buen ritmo", con la previsión de que puedan estar finalizadas a finales de año. Está prevista la ralentización durante el verano para perjudicar lo menos posible al tráfico rodado.
El subdelegado agradeció la "cooperación activa" del Concello, en el diseño de esta obra de humanización, "que supón unha mellora moi importante en termos de seguridade e accesibilidade para os peóns nunha entrada fundamental ao centro urbano de Marín".
Abel Losada explicó que la intervención "permite gañar en racionalidade, pois tras esta obra todo o tramo urbano da PO-11, ata o remate no farol da praza de España, pasará a ser de titularidade municipal, respondendo así ao acordo plenario adoptado".
Las obras abarcan el tramo de casi 1,6 Km entre Cantodarea y la plaza de España, por lo que suponen en la práctica la transformación de la arteria fundamental del casco urbano de Marín.
El diseño se basa en una gran ampliación del ancho de las aceras en la orilla interior, creando una amplia superficie destinada a los peatones y solucionando problemas de accesibilidad existentes hasta ahora. Esta importante ampliación fue posible al suprimir el sobreancho en la superficie asfaltada que había en la orilla contigua al puerto.
El otro elemento diferencial de la obra es la construcción de una glorieta en el cruce, regulado ahora por semáforos. Esta rotonda va a suponer una importante mejora en la fluidez de la circulación y también en la seguridad vial al favorecer los giros. De este modo se eliminará el actual semáforo. En cuanto al aparcamiento, se mantiene la disposición en batería en el lado del puerto y en línea en la orilla del interior.
La actuación ya superó la fase más complicada tras el final de la instalación de las tuberías de los servicios municipales de agua, saneamiento y pluviales, así como los cruces transversales en la calzada. Por último, también se procederá a la renovación integral del firme y de la señalización, así como a la colocación de nuevas farolas y luminarias, así como a la dotación de mobiliario urbano.