Irene Montero recoge las quejas laborales de las mariscadoras

Pontevedra
24 de marzo 2018

En compañía de representantes de En Marea, la portavoz del Grupo Confederal de Podemos mantuvo un encuentro en Pontevedra con delegadas y representantes de trabajadoras en el sector del mar, para conocer la difícil situación laboral que sufren

Irene Montero en su visita a Pontevera para reunirse con trabajadoras del mar
Irene Montero en su visita a Pontevera para reunirse con trabajadoras del mar / Diego Torrado
Encuentro de Irene Montero en Pontevedra con las trabajadoras del mar /

Irene Montero, la portavoz del Grupo Confederal de Podemos, visitaba este sábado Pontevedra en compañía de las diputadas de En Marea en el Congreso, Yolanda Díaz y Ángela Rodríguez, además de la diputada del Parlamento de Galicia, Carmen Santos. Las representantes políticas mantuvieron un encuentro con delegadas del sector del mar y mariscadoras para conocer las dificultades en materia laboral a las que se enfrentan.

La portavoz de Podemos indicó que su grupo parlamentario quiere trasladar al Congreso las preocupaciones de este sector y manifestó que las mujeres "ya no estamos solas", señalando que se van a apoyar para evitar la precariedad y la explotación. En este sentido manifestó su intención de transformar las demandas en leyes que resuelvan los problemas de un convenio precario, como manifestaba una de las mariscadoras, Carmela Villaverde.

La diputada de En Marea, Yolanda Díaz, manifestaba que se trata de un sector básicamente femenino, tanto en la conserva como en productos elaborados del mar. Y recordo que, tras Tailandia, España es el segundo país de mayor producción de estos materiales. Sin embargo, apuntó que los beneficios no repercuten en las trabajadoras.

Díaz indicó que es necesaria la innovación, el I+D+i para fomentar estos productos y generar valor añadido. Carmela Villaverde demandó la necesidad urgente de que se negocie un nuevo convenio y que este sector está reaccionado para mejorar las condiciones laborales.

Entre otras demandas, reclaman complementos de incapacidad, el reconocimiento de enfermedades propias de estos trabajos como lumbalgias, daños en las cervicales o congelación en las extremidades.

Las trabajadores afirman que las jornadas laborales se encuentran en ocho horas pero con sueldos que apenas superan los 800 euros.