Pontevedra se ha convertido en las últimas décadas en la ciudad referente en movilidad peatonal.
Sin embargo, aún enfrenta retos en materia de accesibilidad para las personas con discapacidad visual, según denuncia Javier Amaro, ciudadano pontevedrés que perdió la vista hace cuatro años.
Un equipo de PontevedraViva ha seguido a Javier, desde su domicilio en la calle Paseo de Colón, en un recorrido cercano, por el entorno de la Alameda y As Corbaceiras.
Acompañado de su esposa, Carla Gilbert, quiere llamar la atención sobre las dificultades que las personas ciegas tienen para cruzar por los pasos de peatones en vías que soportan un alto volumen de tráfico, desde que los avisadores sonoros de los semáforos dejaron de funcionar.
"Es una pena, porque Pontevedra hace pocos años era una ciudad maravillosa para los ciegos", afirma Javier Amaro. Destaca que el Concello "hizo una cosa muy buena, que fue rebajar los bordes de las aceras", lo que le permite caminar con su bastón sin sobresaltos.
Además, elogia el esfuerzo de dotar de "pavimento podotáctil" a la mayoría de los accesos a los pasos de peatones, facilitando así la accesibilidad de las personas con discapacidad visual, ya que es una referencia para orientarse. Este tipo de suelo cuenta con un relieve en su superficie a base de rayas o puntos, que permite que las personas invidentes puedan reconocerlo y circular de manera segura.
"En resumen, aunque Pontevedra mejoró mucho en accesibilidad, la pérdida de los sistemas de aviso sonoro en los semáforos ha supuesto un retroceso en la seguridad y comodidad para los ciegos en la ciudad", argumenta Amaro.
Explica que en pasos de peatones con poco tránsito de vehículos, simplemente "echo el bastón un poco hacia delante y los coches ya paran". Así lo comprobamos cuando se dispone a cruzar los pasos situados en la intersección de Paseo de Colón con la rotonda de la Alameda, que son superados sin dificultad por Javier.
A continuación, nos encontramos en el inicio de la calle San Roque, a la altura de la Escola Infantil O Toxo, con un paso de cebra regulado por un semáforo con varias luces intermitentes que advierten a los vehículos de la prioridad peatonal. "Este sistema, en principio, valdría, porque es muy visible para los coches; el problema lo tenemos en el cruce al que vamos a bajar ahora", refiriéndose al situado entre la calle San Roque y As Corbaceiras.
Nos encaminamos a este punto, en el que confluye el tráfico de tres carriles, uno de subida y dos de bajada hasta la rotonda de As Corbaceiras, junto a la antigua sede de la Autoridad Portuaria. Los dos semáforos se encuentran en ámbar para los conductores. Ningún aviso más, ni sonoro ni visual para los peatones.
Lo mismo ocurre en los pasos de cebra de las diferentes vías que confluyen en la rotonda, las avenidas de As Corbaceiras y de Marín, en las que los cuatro carriles, dos por cada sentido de la circulación, acarrean "mucho tráfico, y los coches suelen circular muy rápido, aunque tienen la limitación de 30, muchos no la respetan", añade Javier.
La operativa se repite, Javier se guía por el oído para detectar que el tráfico está calmado y, a continuación, asoma ligeramente su bastón para que los coches lo vean y se detengan. Y de repente irrumpe otro peligro en la escena.
Este medio pudo comprobar en vivo cómo una motocicleta de gran cilindrada a punto estuvo de enganchar el bastón de Javier, que se frenó violentamente al escuchar el sonido de este vehículo. Adelantaba por la derecha a los coches que se habían detenido para permitir que nuestro protagonista cruzase.
"Desde que han dejado de funcionar los avisos de los semáforos, es un riesgo de vida o muerte atravesar algunas calles de Pontevedra, como habéis podido comprobar", ilustra Javier.
También, unos metros antes, un ciclista tuvo que hacer una parada brusca para no impactar contra Javier y Carla, que caminaban por la acera. De nuevo, PontevedraViva fue testigo de este incidente.
"Yo voy desde el Paseo de Colón solo al Hospital Provincial, que es un tramo largo. Por eso me fastidia no poder caminar por el paseo de As Corbaceiras y la avenida de Marín yo solo. Es una zona que me gusta mucho, muy tranquila, junto a la ría, pero llegar hasta aquí, sin avisadores en los semáforos, me da mucho miedo", se lamenta.
Javier Amaro Cendón fue jefe de Informática y Comunicaciones de la Subdelegación del Gobierno y hace 45 años, con otros compañeros, montó la primera agrupación de Protección Civil en Pontevedra y cooperaba con este servicio público como jefe de la agrupación REMER, Red de Emergencias Radioaficionados, "lo único que funcionó con el apagón".
Toda esta aportación a la sociedad, más allá de su horario laboral, ahora que está jubilado y ha perdido la vista por una degeneración macular, es inevitable comentarle: "Qué menos que ahora, desde el otro lado, puedas recibir algo de lo que has aportado y al menos se arreglen los semáforos". A lo que Amaro contesta con una sonrisa cómplice: "Pues la verdad es que sí. Yo también lo creo".
Y añade en un tono más reflexivo: "Con mi situación actual de ceguera me he dado cuenta de que mientras vemos, no nos preocupamos de los que no ven. Entonces, desde que perdí la vista, una de mis labores es dar a conocer todos estos problemas".
Además de la ausencia de avisadores sonoros en los semáforos, quiere llamar la atención del peligro que supone que el empedrado de las acera de la calle Alameda, a la altura de la parada de taxis, se esté levantando. "Aunque el bastón tiene un giratorio en la punta, tropieza, se engancha y te puedes caer para atrás, pero bueno, no sé si tiene fácil solución, pero si la tuviese, a las personas ciegas nos ayudaría mucho para caminar más seguras", señala.
"Yo creo que son cosas muy sencillas, que con muy poco esfuerzo se pueden conseguir grandes logros. Ya hice varias reclamaciones al Ayuntamiento de Pontevedra pero no me hicieron mucho caso. Me consta que la ONCE también", remata.
Desde la delegación territorial de la ONCE en Pontevedra, su director Eloy Hermelo confirma que la ciudad ha avanzado muy positivamente en cuanto a movilidad, sin embargo, “se ha quedado muy atrás en cuanto a accesibilidad para las personas ciegas”.
Manifiesta que las incidencias con los semáforos son tema recurrente por parte de los afiliados. No sabría determinar desde cuándo están estropeados, pero recuerda que cuando accedió a la dirección territorial hace seis años ya no funcionaban los avisos sonoros.
Hermelo confirma que, actualmente, en la ciudad solo hay un semáforo funcionando con aviso sonoro, en la calle Uxío Novoneyra junto al cruce con Eduardo Pondal. En esta última vía, que acarrea alta densidad de tráfico, "tenemos cuatro afiliados, tres de ellos son ciegos totales y la demanda (de avisadores sonoros) es muy alta", remarca.
El director territorial confirma que han trasladado a los tres grupos municipales esta y otras problemáticas en diferentes reuniones, y hace aproximadamente un año y medio presentaron más de 300 firmas con esta reclamación en el Concello. "Estas firmas, en vez de presentarlas por Registro, para que no sean públicas y puedan ser objeto de disputa política, las mandamos directamente a Alcaldía", recalca.
De momento, no han tenido respuesta, como tampoco a la petición de que en las plataformas únicas peatonales se pongan referencias "para que una persona ciega pueda detectar con el bastón" por dónde está caminando, el llamado "pavimento podotáctil".
Indica que, cuando hay una obra nueva, una humanización o una peatonalización, la ONCE pone a disposición del Concello a sus técnicos en movilidad de forma gratuita para que asesoren sobre las opciones de accesibilidad.
En este sentido, la organización nacional ha desarrollado el sistema Passblue, que para Hermelo sería una buena solución para los semáforos de la ciudad, que además evitaría molestias de ruidos para los vecinos.
Se trata de un receptor Bluetooth que se instala en el semáforo, y desde la ONCE se le facilita a sus afiliados un pequeño mando que, al llegar la persona ciega al semáforo, se activa el aviso sonoro en el momento en el que se produzca el cambio de estado. Este sistema ya está implantado en varias ciudades de España, la más cercana, Vigo.
Recientemente, el director de ONCE Pontevedra se reunió con el concejal de Urbanismo y Movilidad de Soutomaior, dado que en este municipio viven dos afiliados que tienen que cruzar la carretera nacional a su paso por Arcade y el semáforo no es sonoro. En este momento, están buscando la manera de hacer los semáforos accesibles. También en Vilagarcía de Arousa están estudiando su implantación.
Eloy Hermelo apunta que se trata de un sistema de bajo coste que no sería necesario instalar en la totalidad de los semáforos de la ciudad. "Se tendrá que hacer un estudio de cuánta gente cruza o si es una zona sensible", es decir, si es una calle de alta concentración de afiliados o si se trata de cruces peligrosos.
Contactado por este medio, el Concello de Pontevedra asegura que actualmente están en pleno proceso de revisión todos los semáforos de la ciudad. Fuentes municipales manifiestan que aún no se contempla la incorporación del sistema Bluetooth, ya que consideran que no todas las personas invidentes disponen de este recurso y que la prioridad ahora es reparar las incidencias existentes.