La Asociación Cultural O Torreiro de la parroquia de Forzáns (Ponte Caldelas) ha cubierto algunas de las necesidades básicas que se registran en el comedor social del convento de San Francisco. Durante este lunes 16, cinco integrantes del colectivo vecinal entregaron 3.000 kilos de alimentos entre los que primaban aceite y embutidos.
Antón Xil, portavoz de esta agrupación, afirma que "moitos poucos fan un moito" haciendo referencia al trabajo que llevan desarrollando desde las Navidades para recoger los alimentos entre vecinos de las parroquias de la zona, no solo de Ponte Caldelas sino también de Fornelos y A Lama. En esta ocasión, desde O Torreiro también se solicitaron donativos para comprar algunos de los alimentos que se demandan desde el comedor.
El Padre Gonzalo Diéguez, responsable de la gestión de las comidas, apunta que "nosotros pedimos carne, pollo y todos esos productos pra hacer bocadillos. Lo demás siempre viene bien pero es lo más habitual porque la gente va al supermercado y resulta más fácil traer un quilo de algo", de esta forma se refiere a las legumbres y a la pasta, mirando hacia las estanterías en las que cientos de bolsas esperan para ser vaciadas en alguna de las ollas de la cocina.
Las aportaciones vecinales para la compra de los productos más demandados resultó muy satisfactoria, según señala Antón Xil, al tratarse de ayudas de "xente moi maior que depende dunha pensión. Os que menos teñen son os que máis dan".
Los embutidos, indica el Prior de San Francisco, son para realizar bocadillos para las tardes. Todos los días, alrededor de 120 bocatas salen del comedor con lonchas de queso, salchichón, chorizo o jamón york. Los usuarios de este espacio se llevan el avituallamiento tras haber realizado la comida del mediodía: "Hoy el menú consiste en patata con verdura, huevo y chorizo. Y de primero tienen potaje. Se les da también un café con leche. Y tienen galletas y mucha bollería".
Los alimentos proceden de gente particular que lleva algún producto a diario para ayudar, de los donativos en el cepillo de la Iglesia, de empresas como Elnosa y de asociaciones como O Torreiro, el único colectivo que siempre realiza una aportación anual. En cuanto a las instituciones, Gonzalo Diéguez lamenta que solo el Ayuntamiento de Pontevedra les concede 12.000 euros al año, las demás administraciones públicas no realizan ayudas al comedor.
Tres personas contratadas realizan las principales labores para la preparación de las comidas y cerca de una veintena de voluntarios que cada día se acercan al comedor son los que se encargan de atender a los usuarios que acuden hasta San Francisco. Son muchos a los que cada día hay que dar de comer en apenas 45 minutos, por lo que la ayuda de los voluntarios es fundamental a la hora de poder llevar a cabo el servicio de comidas.
Aquellos que se acercan al comedor conforman un grupo grande y variado de personas. El Padre Gonzalo Diéguez, que lleva 8 años como administrador del comedor social, cuenta que la gran mayoría de los que van a comer lo hacen todos los días desde que el está ahí. El resto son transeúntes que vienen y van. Se admite a todo aquel que se acerque al comedor, "no se mira si realmente tienen o no para comer en sus casas".
Aunque este lunes se han cubierto muchas de las carencias de alimentos que tenía el comedor con esta aportación de la asociación O Torreiro, las necesidades siguen creciendo, ya que cada día se vacían un poco las estanterías y las cajas de provisiones del almacén de los franciscanos. Pero la gran solidaridad que hay en Pontevedra, y de todos los colectivos que colaboran, consiguen que siempre haya alimentos con los que preparar un buen plato de garbanzos para todos aquellos que lo necesiten.