Las policías Local y Nacional de Pontevedra, la Guardia Civil y otros Cuerpos de Seguridad de toda la provincia continúan con el dispositivo de búsqueda activo para localizar a Felipe S.C., el vecino de Pontevedra de 37 años y origen portugúes que en la mañana de este viernes protagonizó una espectacular huída y persecución policial por la ciudad primero en un coche robado y luego a pie.
La huída tuvo como escenario prácticamente todas las calles del centro de la ciudad desde que la Policía Nacional le localizó en el Volskwagen Touareg robado el jueves en Vigo cuando circulaba por San Roque. Dañó 15 vehículos estacionados, perdió la puerta del conductor, dejó por el camino a su acompañante (una joven de 24 años ahora detenida) y acabó con el coche empotrado en la sede de la Seguridad Social en Arzobispo Malvar. Luego emprendió una fuga a pie que le llevó a intentar esconderse en el supermercado Gadis de Campolongo o en la tienda Deportes Guimeráns de Cobián Roffignac.
El propietario del negocio, ÿscar Guimeráns, fue una de las personas que aportó pistas a la Policía sobre el paradero del fugitivo para que pudiesen seguirle después de que éste estuviese "cuatro minutos escondido en mi tienda". Claro que en aquel momento no sabía que tenía en su local a un fugitivo, sino a un cliente que le pareció sospechoso. Tenía a un hombre con numerosos antecedentes policiales, considerado peligroso y que ha salido recientemente de un largo período en el centro penitenciario de A Lama.
Felipe S.C. llegó a la tienda poco después de haber dejado el coche en Arzobispo Malvar. Estaba "vestido con una camiseta del Barça y vaqueros", entró y "se quedó en la puerta, de espaldas a nosotros" hasta que "empezaron a sonar sirenas y le vi que ya no sabía qué hacer". En ese momento, "se fue hacia atrás y empezó a preguntar por camisetas y cosas del Barça".
ÿscar Guimeráns le notó que "estaba muy nervioso, ni se le entendía, paseaba de aquí para allá" y, al escuchar que las sirenas policiales habían terminado, se fue corriendo calle arriba. A los pocos minutos vio pasar una patrulla de la Policía Local y le dijo que un cliente sospechoso se había ido de su comercio. Le dio la descripción, le trasladaron que le estaban buscando y los agentes le siguieron la pista. Por la tarde volvieron para tomarle declaración.