Las acusaciones vertidas sobre el párroco de Lérez, Crisanto Rial, sobre el presunto cobro en negro de los servicios religiosos son consideradas por el afectado de calumnias, por lo que el gabinete jurídico del Arzobispado de Santiago estudiará la posibilidad de emprender acciones legales.
Según informaron fuentes del arzobispado, Crisanto Rial participó este lunes en una reunión con el obispo y otros sacerdotes en la que se abordó esta polémica trasladando la indignación de los presentes por las denuncias públicas hechas por los responsables de la funeraria Alianza y Barros.
El párroco de Lérez explicó que el pasado jueves a las 22:15 horas un empleado de la funeraria le llamó para reservar una hora el sábado para la celebración de un funeral, a lo que el cura se negó ya que no quería trabajar con esta empresa. Por eso, según la versión de Crisanto Rial, le indicó al empleado de esta firma que comunicase a la familia del difunto que hablasen directamente con él.
Estas mismas fuentes aseguran que durante este tiempo nadie de la familia o de la funeraria volvió a ponerse en contacto con él. Por este motivo el cura de Lérez sostiene que nunca pidió dinero alguno por un trabajo que no iba a realizar, ni oficiar el funeral, ni asistir al entierro.
Sobre el pago en efectivo de otros servicios religiosos, Crisanto Rial admitió que la parroquia de Lérez no expide facturas sino que firma unos recibos con el cargo por el trabajo del sacerdote, quien pasa factura es el Arzobispado de Santiago que emite una factura por el importe que cobra.