Las calles del centro de Pontevedra han sido escenario este martes de una de las citas más esperadas del verano, la popular Batalla de Flores.
Sin un día de calor y playa la expectación era máxima, y una multitud de niños y adultos esperaba a lo largo de su recorrido.
Carrozas, gigantes, cabezudos y animación de diversos grupos y compañías aportaron diversión y colorido por sus cuatro costados.
Desde Loureiro Crespo, a las 19.00 horas de la tarde, partieron los participantes con un primer tramo que, como novedad este año, transcurrió sin música ni sonidos fuertes para facilitar unas fiestas más inclusivas y diversas.
La Batalla de Flores discurrió por Benito Corbal, Cobián Roffignac hasta llegar a Padre Amoedo, dejando a su paso sonrisas, aplausos y miles de papelitos, aunque una fina lluvia terminó haciendo acto de presencia a mitad de recorrido desluciendo su tramo final.
Ha sido un imprevisto que en todo caso no evitó una nueva edición de una Batalla de las Flores que ha vuelto a reivindicarse un año más como uno de los impresicindibles de la programación festiva de la Boa Vila.