La viuda de Javier Fernández envía una carta a los medios: "Nunca fui una mujer maltratada"

Pontevedra
25 de septiembre 2017

Andrea Montes explica que "nada podrá evitar que mi hijo crezca sin su padre", pero la familia del músico sigue adelante con la vía judicial contra el guardia civil que le disparó porque quieren "que se asuman responsabilidades, que se haga justicia y que jamás vuelva a ocurrir algo así"

Andrea Montes, viuda de Javier Fernández, a su llegada a los juzgados de A Parda con sus abogados
Andrea Montes, viuda de Javier Fernández, a su llegada a los juzgados de A Parda con sus abogados / Mónica Patxot

"Quiero que quede bien claro que mi marido no era un maltratador ni nada que se le parezca". Así de contudente comienza el comunicado público realizado por Andrea Montes, viuda de Javier Fernández, ex batería del grupo Los Piratas cuya muerte se ha juzgado en los últimos días en los juzgados de A Parda.

El músico falleció de un disparo efectuado por un agente de la Guardia Civil que acudió a su casa por un presunto caso de violencia de género y acabó disparándole porque puso en peligro la vida de su compañero. 

Andrea Fernández envió este comunicado tras el primer día de juicio, celebrado el pasado viernes 22 de septiembre en el Juzgado de lo Penal número 2 de Pontevedra, en el que varios testigos reiteraron que el día de la muerte de Hal -nombre artístico de Javier Fernández- se produjo una petición de ayuda a los servicios de emergencias porque se puso agresivo, agredió a su esposa y retenía en casa a su hijo. 

Ante estas afirmaciones, su viuda aseguró que "nunca me pegó ni me gritó, ni ejerció algún tipo de maltrato sobre mí en nueve años que llevábamos de relación y viviendo juntos, y tampoco sobre mi hijo, que tenía dos meses cuando murió su padre". "Nunca fui una mujer maltratada. Él era todo lo contrario a un maltratador", añade.

El comunicado recoge también las intenciones que llevan a la familia del famoso músico a acusar al guardia civil que le disparó el tiro mortal pese a que la Fiscalía no encontró motivos para sentarlo en el banquillo.

Según recoge, no hay nada que pueda aliviar el sufrimiento que padecen por su muerte y "nada podrá evitar que mi hijo crezca sin su padre", pero siguen adelante con la vía judicial porque quieren "que se asuman responsabilidades, que se haga justicia y, sobre todo, que jamás vuelva a ocurrir algo así".