Con la Feira Franca, Pontevedra despide unas Festas de Verán "sen parada", según la responsable municipal de Festas, Carme da Silva, que este lunes ha mostrado su satisfacción por el éxito que se ha supuesto toda la programación festival desplegada en la ciudad.
"As caras de alegría e felicidade que había na xente son o resumo perfecto", ha señalado Da Silva sobre un regreso al medievo que, tras tres años de espera, era sin duda una de las fiestas más esperadas por todos los pontevedreses.
Al Concello, según la concejala de Festas, le sorprendió "agradablemente" comprobar la "memoria" que han demostrado tener los ciudadanos, que tienen la Feira Franca "moi metida" en su ADN, a pesar del tiempo transcurrido desde la última edición.
Así, entre las 183 mesas de particulares que se instalaron en la calle había "auténticas xoias", ha subrayado Carme da Silva, por el "coidado e esmero" con el que estaban decoradas y con la atención prestada para cumplir con los criterios técnicos marcados para su colocación.
"Que siga habendo esta implicación é de agradecer porque a Feira Franca, aínda que está consolidada, é unha festa moi fráxil porque pode deteriorarse se a xente non a aborda con esmero e compromiso", ha señalado la edil del BNG.
Con respecto al desarrollo de la Feira Franca en sí, Da Silva ha puntualizado que no se registró ningún incidente destacable, más allá de intervenciones "menores" por torceduras de tobillo, cortes o dos intoxicaciones etílicas. Solo dos personas fueron trasladadas a un centro sanitario.