Poco después de las nueve de la mañana de este lunes 13 de marzo Laureano Oubiña ha abandonado la cárcel. Después de que la Audiencia Nacional le hubiese concedido el tercer grado penitenciario, el narcotraficante gallego ha cruzado la puerta del centro penitenciario de de Navalcarnero (Madrid).
Lo ha hecho para dirigirse al Centro de Inserción Social de Alcalá de Henares, en donde Oubiña vivirá en un régimen semiabierto.
Su edad -71 años-, su actual estado de salud y su buen comportamiento en prisión fueron los principales argumentos esgrimidos por el juez para este cambio de régimen, que contó con el informe favorable de la Fiscalía Antidroga.
Además, también ha contado el escaso tiempo que le quedaba por cumplir de su última condena, cuatro años y seis meses por blanqueo de capitales.
A partir de ahora, Laureano Oubiña hará trabajos sociales. Comenzará colaborando con la asociación San Francisco de Asís, en la zona de Puerta de Hierro de Madrid. Se trata de una ONG que ayuda a personas en riesgo de exclusión social, entre ellos toxicómanos.
El juez asegura en su auto que esta actividad "le permitirá conocer, valorar y asumir las consecuencias de la actividad delictiva". Este trabajo le servirá, según el magistrado, para entrar en contacto con personas en situación de marginalidad y, de forma más concreta, con aquellas que en su momento entraron en contacto con la droga.
DECLARACIONES A TELECINCO
Tras abandonar la prisión de Navalcarnero, acompañado del capellán de la cárcel, Laureano Oubiña ha concedido una entrevista a Telecinco. En ella, el narcotraficante gallego ha dado las gracias "al juez, al gran abogado que tengo y al cura" por haber logrado su tercer grado y poder abandonar la cárcel madrileña.
Eso sí, Oubiña ha criticado que este tercer grado ha tardado "muchísimo" en llegar y ha calificado el sistema penitenciario español como "un Estado dentro de otro Estado y un gran negocio para quien lo dirige". En este sentido, ha pedido que se analice qué se hace con el dinero que circula dentro de las prisiones.
"Prefiero ser director de una cárcel que director de un hotel de seis estrellas en plena Castellana", ha afirmado, tras lamentar que "dentro se está pudriendo mucha gente porque no tiene un abogado".