Casi la mitad de los casos activos por coronavirus del área sanitaria de Pontevedra y O Salnés se registran en la ciudad de Pontevedra. Así lo reflejan los datos oficiales del Servizo Galego de Saúde, que sitúa en la Boa Vila a 244 de los 503 infectados por COVID-19.
Ante este nuevo incremento, Miguel Anxo Fernández Lores ha hecho un nuevo llamamiento a la "responsabilidade" y a la "sensatez" de los habitantes de Pontevedra para que acaten las nuevas restricciones adoptadas por la Xunta para evitar que se extienda la incidencia del virus.
La situación, según Fernández Lores, "non vai a cambiar dun día para outro", por lo que los ciudadanos deben "extremar as precaucións" para no contagiarse.
El regidor ha vuelto a criticar que, al mismo tiempo que se decretan restricciones para Pontevedra, se reabran los colegios con normalidad, algo que considera una "contradicción como a copa dun pino".
A este respecto, entiende que el cierre del Colegio Calasancio por un brote de COVID-19 "non será o único" porque, ha reiterado Lores, "o bicho está no ambiente" y a pesar de que Educación tuvo "tempo de sobra" para preparar el inicio del curso, la adaptación de los centros es "manifestamente mellorable".
El alcalde ha recibido los datos de incidencia de la COVID-19 en una reunión telemática que ha mantenido con responsables del Sergas, entre ellos el gerente del área de Pontevedra, José Ramón Gómez. Además, han participado los regidores de Poio, Vilaboa y Marín.
En el caso de este último, si bien no está incluido en la relación de zonas con especial restricción por la COVID-19, las autoridades sanitarias entendían que debía participar en este encuentro por su relación social y laboral con Pontevedra y Poio, confirma María Ramallo.
Cincuenta son los casos activos que ha habido en Marín en los últimos cinco días, según la alcaldesa, que señala que esta reunión se volverá a repetir el próximo jueves para analizar la evolución de la pandemia y, llegado el caso, adoptar nuevas medidas.