Más de 45 niños participaron a lo largo de este mes en los campamentos y talleres de medioambientales gratuitos impulsados por la Concejalía de Desarrollo Sostenible y Medio Natural bajo el nombre de 'Un verán salvando o río Lérez'.
En los rastreos por el río Lérez organizados por la escuela de deportes urbanos Urban Culture Factory, efectuados por estos jóvenes equipos de limpieza sobre tablas de paddle surf, fueron retirados algunos objetos tan llamativos como cabinas telefónicas, chasis de motos, tubos de escape, carros de compra, un remolque, una guitarra, tapacubos y piezas de coches, un casco de moto, varias señales viarias, mascarillas, guantes, zapatos, prendas de ropa, cuerdas, botellas y otros materiales plásticos... E incluso munición de armas de fuego, que fue entregada a la Policía Nacional.
Testigos de los peculiares elementos retirados del río fueron el teniente de alcalde y edil de Deportes, Tino Fernández, y el concejal de Desarrollo Sostenible, Iván Puentes, que se acercaron hasta la playa fluvial del Lérez para saludar a monitores y niños participantes en los campamentos.
Fernández destacó el "excelente resultado alcanzado en esta experiencia", en la que la chavalada mostró "un gran nivel de participación, concienciación, educación ambiental, cuidado del medio ambiente y responsabilidad". "Sin duda -subrayó el socialista- sobrepasa cualquier expectativa previa".
En este mismo sentido, Iván Puentes felicitó a los niños por el trabajo desarrollado en las actividades de protección y puesta en valor del río Lérez, en las que, durante cuatro semanas, se hicieron talleres gratuitos con grupos de hasta diez personas, "que suponen un ejemplo para todos y que ayudarán a las nuevas generaciones a concienciarse por el cuidado del entorno fluvial y del medio ambiente". "Como suele ocurrir en estos casos, al final tenemos mucho más que aprender nosotros de ellos que ellos de nosotros", aseguró el concejal.
Los campamentos de verano tuvieron como eje principal el concepto de 'plogging', una modalidad deportiva impulsada desde Estocolmo (Suecia) que une la práctica deportiva con el amor de por medio ambiente. Así, al mismo tiempo que salían a practicar deporte, los chicos iban recogiendo los desperdicios que se encontraban.
De esta modalidad de deporte surgió el espíritu de las jornadas, diseñando así una actividad deportiva que ayuda a mejorar la salud de nuestros ríos, mares y playas.
Las jornadas se desarrollaron en dos fases: primero, un acercamiento de los grupos a la problemática, con talleres didácticos de concienciación, para dar sentido y comprender la importancia de la siguiente fase de recogida; y una segunda fase, con los recorridos de paddle surf por el río, retirando los plásticos a flote y residuos de las orillas del Lérez y de su entorno fluvial para luego hacer charlas y talleres con el material recogido.