Lourizán, Vilaboa y O Grove ponen la voz femenina a las cofradías gallegas: "Tú tienes que tener tu voz igual allí expuesta como la de cualquier hombre"

Pontevedra
25 de diciembre 2022

María del Carmen Vázquez en Lourizán, María del Carmen Besada en O Grove y María del Carmen Cortegoso en Vilaboa. Son las tres únicas mujeres que durante los próximos cuatro años dirigirán una cofradía gallega, la voz femenina en un sector que tiene el suelo pegajoso para las mujeres. "Tú tienes que tener tu voz igual allí expuesta como la de cualquier hombre", reclaman

Mari Carmen Vázquez, patrona mayor de Lourizán
Mari Carmen Vázquez, patrona mayor de Lourizán / Mónica Patxot

María del Carmen Vázquez Nores en Lourizán, María del Carmen Besada Meis en O Grove y María del Carmen Cortegoso Gómez en Vilaboa. Son las tres únicas mujeres que durante los próximos cuatro años dirigirán una cofradía gallega. Las tres son pontevedresas, las tres se llaman Maricarmen y durante este nuevo mandato pondrán la voz femenina en un mundo del mar que en Galicia tiene el suelo pegajoso para las mujeres.

Según los últimos datos oficiales de la Consellería do Mar de 2018, las mujeres suponen el 29,3% de las personas afiliadas a las cofradías en Galicia, pero, cuando se trata de mandar, hay tres mujeres patronas mayores frente a 59 patrones, tres de 62, todas ellas de la provincia de Pontevedra y una representación femenina que resulta muy inferior en puestos de mando frente a la proporción de trabajadoras del sector. 

Las responsables de Vilaboa y Lourizán repiten en el cargo, en el que se estrena María del Carmen Besada Meis en O Grove. Esta experiencia les permite asegurar, frente a las estadísticas, que ninguna de las dos se ha enfrentado nunca a ninguna situación en la que se hayan sentido discriminadas o tratadas de forma diferente en reuniones eminentemente femeninas. 

Aunque, tal y como reconoce Maricarmen Cortegoso, "de vez en cuando hay que imponerse un poco", asegura que "normalmente no hay problemas" y a ella nunca la han silenciado por ser mujer. Tampoco a su compañera de Lourizán, si bien ella asegura que "jamás tuve problemas" y nunca nadie se ha atrevido a levantarle la voz y a dejarla sin ella "porque yo tengo genio"

"Lo que tienes que hacer es tener genio y echarte para adelante. Si te amilanas, seas hombre o mujer, no vas a conseguir nada. Tú tienes que tener tu voz igual allí expuesta como la de cualquier hombre", insiste, en una filosofía de vida que aplica tanto ante sus compañeros patrones como en todos los demás aspectos de su cargo. 

Reconoce que "he tenido las mías con algún que otro, pero me da igual" y que alguna vez le han dicho que, por ese genio que saca, es mala, pero resta importancia a este tipo de opiniones y siempre responde lo mismo: "no soy mala, es mi opinión, no tengo por qué entrar en tu saco". Y es que, según explica, "el carácter fuerte es lo que te lleva a estar ahí", a un trabajo que exige horas de dedicación que muchas horas restas a tu propia familia.

El ambiente que pueda llegar a ser hostil o el nivel de exigencia no la desmotiva porque lo que le da fuerza para seguir es "luchar por mi trabajo, por los derechos que tenemos" y haber visto que "el marisqueo ha ido a mejor" en los últimos años.

Cuando Maricarmen Vázquez se convirtió en patrona mayor en 2008 eran siete mujeres, luego llegaron a ser 14, otros cuatro años fueron seis y, en el último período, cinco. Ahora, tres, una tendencia a la baja que considera que se debe a que "presentarse a patrón es complicado" y, sobre todo, para alguien procedente del sector del marisqueo a pie, como es el caso de estas dos patronas, pues supone empaparse de la realidad de las otras especialidades, que a menudo son muy diferentes, como ocurre, por ejemplo, con las que implican barcos. 

En sus primeros días al frente de la cofradía de Lourizán, Maricarmen iba con su libreta a todas partes "porque lo mío era el marisqueo a pie y del resto no tenía ni idea", asimilando nuevos conceptos y el día a día de compañeros que hasta entonces desconocía. Esa falta de conocimiento la suplió con horas de dedicación asistiendo a toda cuanta reunión había hasta que pronto se puso ya al día de todo.-

Tanto ella en Lourizán como en Vilaboa Maricarmen Cortegoso demostraron tener dotes de buenas gestoras, pues, para estar más al día de lo que ocurre en toda la cofradía, decidieron "implicar a los sectores", a representantes de todas las artes de pesca. 

"Nos están ocupando todo el terreno, eso de que el marisqueo a pie era femenino ya no es así"

Y es que, rompiendo mitos, insiste en que "este mundillo no es que sea todo de hombres, es que las mujeres somos marisqueo" y en barcos o marisqueo a flote su presencia es mínima. El marisqueo a pie ha sido tradicionalmente la rama más feminizada, pero también eso está cambiando, al menos, en Lourizán, una realidad que empezó a cambiar en 2013 y que ahora hace que, cuando se convocan nuevas plazas, la mayoría de los aspirantes son varones. 

Así, asegura que "nos están ocupando todo el terreno, eso de que el marisqueo a pie era femenino ya no es así". En esta cofradía de la Ría de Pontevedra, en la actualidad, los hombres supone ya el 40% de los mariscadores a pie. En Vilaboa, en la Ría de Vigo, la realidad es diferente todavía y, de las 63 personas afiliadas, tan solo tres son hombres. 

En otras especialidades, la presencia es menor porque, según Vázquez Nores, "el que tenga vocación de mar, si quiere meterse en un barco puede ser hombre y mujer, pero es más complicado". Así, requiere más gasto inicial y "tienes que saber manejar el barco y tener acceso a ese recurso en esa cofradía en concreto".

Y, en el caso de las patronas mayores, ¿por qué son tan pocas? A esta pregunta, la representante de Lourizán, de 57 años responde con la exigencia de dedicación del puesto. Cuando ella salió elegida, estaba embarazada y ha ido llevando a su hijo a las reuniones en todas las etapas de su crianza. Siempre ha sido la única patrona que conciliaba llevando a su hijo con ella, algo que no ha visto hacer en los 13 años de su hijo ni a otros hombres ni a mujeres. En su caso, al ser familia monoparental, tampoco tenía muchas más opciones de criar a su pequeño.

"Estar al frente es muy complicado porque tienes la culpa de todo, eres la diana de todos"

Además, el puesto supone reponerse ante las adversidades como, en su caso, no salir elegida para la federación provincial de cofradías pese a que en la votación había mayoría femenina que, a priori, parecía garantizarle la victoria. ¿Su reacción? "No salí, pero sigo retando, levantando la mano, me quedé dentro de la ejecutiva y estoy en la ejecutiva gallega". Y es que, "si una quiere algo, tiene que levantar la mano y decir que puede hacerlo".

Otra dificultad del cargo es, para la patrona de Lourizán, que "estar al frente es muy complicado porque tienes la culpa de todo, eres la diana de todos". A ella, al principio, le molestaba, pero ahora ya no le importa que la critiquen y solo busca que confíen en ella. 

Maricarmen Cortegoso, a sus 62 años, responde que no hay más mujeres patronas porque "este trabajo es un poco pesado, te come mucho tiempo tuyo, demasiado tiempo, las otras marchan para casa y tú siempre quedas aquí, siempre vienes antes, casi todos los días llegas aquí a la lonja ... los que tenemos familia, es complicado". 

"Si te amilanas, seas hombre o mujer, no vas a conseguir nada. Tú tienes que tener tu voz igual allí expuesta como la de cualquier hombre"

Pero ella resiste porque "me gusta mucho el marisqueo". Lleva desde 2013 al frente y confirma que "somos educados todos", por eso no ha tenido problemas en el cargo. Además, en su cofradía, son pocos y, aunque "algún día alguna levanta un poco la voz", ha logrado que "están acostumbradas a mí" y están "bastante unidas". 

Esa unión la destaca también Maricarmen Vázquez de Lourizán, haciendo más llevadero el trabajo, pues "tú, aunque un día estés mal, hay mucho compañerismo y te llevas el jornal para casa". En los 26 años que ella lleva mariscando, se ha encontrado con que este trabajo "el que entra aquí, no lo deja, engancha" porque te da la libertad de "ser tu propia jefa" y de conciliar.

Insiste en la inestabilidad y en aquello que le enseñó su madre de que "hay que guardar de las risas para las lloras", de meses buenos para otros más flojos o para cierres de hasta tres meses del banco marisquero. 

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