María Luisa Núñez Crespo, nacida en 1971 en Pontevedra, ha convertido su experiencia con el cáncer en un libro y en una campaña de crowdfunding para poder continuar con el tratamiento en Alemania.
La pontevedresa, diagnosticada de un cáncer de ovario en fase avanzada, cuenta su historia en 'Mi momento eureka con el cáncer', una obra en la que mezcla humor, memoria personal y una reflexión sobre la enfermedad.

Su historia es la de una mujer que ha pasado por varios sistemas sanitarios, distintos países y decisiones médicas complejas. Vivió durante 22 años en Inglaterra, donde recibió el diagnóstico de un cáncer de ovario en fase cuatro. "Yo preguntaba cuántas etapas hay, pensando que había 10 o 20, pero me dijeron que no, hay cuatro", recordó.
Según cuenta, el proceso comenzó tras un periodo de síntomas que no se interpretaron como algo grave. Consultó varias veces al médico por dolor y molestias en la zona baja del abdomen, pero no fue derivada a un especialista ginecológico hasta mucho después.
"En Reino Unido fui tratada durante un año, año y pico, y luego le dije a mi marido que nos mudásemos otra vez a Pontevedra para estar cerca de mi familia, de mi madre...", explica. Para dar ese paso, vendieron la casa en la que vivían en Inglaterra. "Cogimos el coche de Inglaterra a Pontevedra, con tres niños, dos gatos, y nos vinimos a través de Francia", resume. Su marido dejó su trabajo y ella también el suyo, convencidos de que volverían a tener acceso a un tratamiento similar al que recibía en fuera de España.
La realidad, sin embargo, fue más complicada. "Aquí pensé que iba a tener los mismos tratamientos que en Inglaterra, con las mismas pastillas... Pero al principio me denegaron todo", relata. María Luisa cuenta que recurrió entonces a la Asociación contra el Cáncer y a segundas opiniones médicas para poder avanzar en su tratamiento y finalmente conseguir ser atendida en A Coruña, donde le facilitaron la medicación que necesitaba.
No obstante, la evolución de la enfermedad siguió siendo compleja. "Desde el 23, 24, hice más quimioterapia, y en 25, por negligencia de una oncóloga de aquí, estuve seis meses sin tratamiento", explica. Durante ese tiempo, ella y su marido buscaron alternativas por su cuenta. "Hicimos de todo", señala, "miramos una clínica en Venezuela, todo online, otra clínica en Londres, otra clínica en Escocia, hicimos todo lo posible. Incluso me tomé unas pastillas que son para sacarle los parásitos a los caballos".
En ese contexto, la enfermedad volvió a avanzar y en octubre de 2025 le apareció una metástasis en los pulmones. "Me encontraba cada vez peor, pensando que era un catarro, hasta que fui a urgencias", recuerda.
El diagnóstico fue más grave de lo que pensaba. "De catarro nada, tenía los pulmones llenos de agua y de manchas". Después pasó por oncología, donde, según cuenta, sintió que no le ofrecían suficientes opciones. "No me dijeron nada de plan A, plan B, no me dijeron las posibilidades que tenía de vivir. No me dijeron absolutamente nada. Me dieron un inhalador pequeño para respirar mejor y se acabó", lamenta.
Fue entonces cuando comenzó a buscar opciones fuera de España hasta dar con clínica privada en Alemania especializada en tratamientos avanzados para pacientes oncológicos. "Mi marido habló con los doctores, el jueves nos vino el dinero de la última propiedad que nos quedaba y el lunes ya estaba ingresada", relata.
La familia viajó a Stuttgart, y allí empezó a recibir inmunoterapia y otros procedimientos personalizados, elaborados a partir de la información biológica de su propio tumor.
"Piden una biopsia y con esa información te crean unas vacunas de tu cáncer", cuenta sobre el procedimiento que recibe. Aunque es muy costoso, sostiene que está obteniendo resultados. Los marcadores tumorales han bajado de casi 8.000 en octubre a 67 en la medición que hacen en Alemania y a 113 en una medición reciente en España. "Ahora estoy en quimioterapia y cada tres semanas me voy a Alemania", señala.

La campaña de crowdfunding que ha puesto en marcha busca precisamente poder sostener ese tratamiento. El problema, sin embargo, es económico. "Cada día en el hospital cobran 900 euros al día", afirma, y añade que la familia ya ha gastado cerca de 400.000 euros procedentes en gran parte de la venta de propiedades en el extranjero. A eso se suman los costes de desplazamiento, alojamiento y estancias repetidas en Alemania. En la información pública de la campaña, ya se han recaudado más de 8.000 euros, aunque el objetivo fijado ronda los 150.000 euros con los que podría continuar con el tratamiento al menos un año más para que la enfermedad no vuelva a complicarse. "Tengo que tener el último TAC imagino en septiembre para confirmar que está todo limpio. Después me irán espaciando las visitas y podré parar también con la quimio", indica.
Junto a esta campaña, María Luisa ha escrito el libro 'Mi momento eureka con el cáncer', en el que relata su etapa en Inglaterra, su regreso a Galicia, su experiencia con el sistema sanitario y el recorrido hasta encontrar la clínica alemana.
Presenta el relato desde el sentido del humor y cuenta su historia desde la ironía, aunque sin ocultar lo duro y complicado del proceso. También hace una crítica a la lentitud de la sanidad y a la falta de alternativas para quienes peor lo están pasando.

Es por eso que, después de todo lo vivido, sugiere a los pacientes que se impliquen en el propio proceso médico, pidan segundas opiniones y no den por cerradas todas las posibilidades desde el primer momento. Para ella, sus hijos han sido la mayor razón para seguir luchando, por eso asegura que el cáncer le ha enseñado a ser más humilde, más prudente y más consciente de la fragilidad de la vida, pero también a no rendirse y a buscar soluciones incluso en los escenarios más difíciles.
En este enlace puedes acceder a la campaña de crowdfunding para ayudar a sufragar su tratamiento en Alemania, y en este otro puedes comprar el libro en español, 'Mi momento eureka con el cáncer', que firma como Maria Luisa McGuire, el apellido de su marido.