Los médicos de los servicios de urgencias de todos los hospitales gallegos han protagonizado actos de protesta este lunes de forma simultánea. A las 12.00 horas, profesionales de toda la comunidad se concentraron a las puertas de sus centros sanitarios para reclamar la convocatoria inmediata de la comisión de seguimiento del acuerdo de urgencias, un marco laboral que lleva sin revisarse desde 2007 y que consideran claramente desfasado.
En Vilagarcía, la protesta contó con el respaldo del personal del Hospital do Salnés. La imagen difundida por los propios facultativos, en la que aparecen unidos y concentrados, incide en que la situación de las urgencias hospitalarias ha llegado a un punto límite y exige respuestas urgentes.
Los médicos recuerdan que los servicios de urgencias son "la red de seguridad final del sistema sanitario", el recurso al que acuden los pacientes cuando falla la Atención Primaria, se eternizan las listas de espera o no hay alternativas asistenciales. "Somos el único servicio que funciona las 24 horas del día, los siete días de la semana, y nunca cierra", subrayan. Sin embargo, denuncian que sus condiciones laborales permanecen congeladas desde hace casi dos décadas y que, incluso, quedaron fuera de las mejoras aprobadas por el Sergas en abril de 2023 para otros colectivos sanitarios.
Entre las principales reivindicaciones figura la voluntariedad real de la jornada complementaria. Los urgenciólogos aseguran que estas horas adicionales son obligatorias de facto y reclaman que dejen de imponerse, al entender que la situación roza los límites del trabajo forzoso. También exigen la actualización de los complementos por atención urgente y turnicidad, así como la equiparación de los pluses de noches de viernes y festivos con los del resto del personal sanitario.
Otro de los puntos fundamentales es la creación de un complemento de disponibilidad para cubrir bajas y ausencias imprevistas. A diferencia de otros ámbitos, como los PAC o Enfermería, los médicos de urgencias carecen de un sistema reglado y remunerado de localización, lo que consideran una clara desigualdad. "No pedimos privilegios, pedimos igualdad", insisten.
Los facultativos reclaman además que el precio de su jornada complementaria se iguale al de las prolongaciones de Atención Primaria, ya que su valor económico apenas se ha actualizado desde 2007. A esto suman la demanda de un crédito horario específico dentro de la jornada para formación, docencia e investigación, una carencia que, aseguran, dificulta la actualización constante que requiere una especialidad orientada a salvar vidas en situaciones críticas.
La situación de los profesionales mayores de 55 años ocupa también un lugar destacado en la protesta. Los urgenciólogos piden poder quedar exentos de las noches sin pérdida salarial, mediante módulos diurnos u otras actividades, al igual que ocurre con otros especialistas. Argumentan que el trabajo nocturno tiene un impacto directo en la salud y que el sistema debería apostar por retener la experiencia, no por expulsarla.
Por último, los médicos exigen que la comisión de seguimiento del acuerdo de urgencias se reúna al menos una vez al año y revise periódicamente los planes funcionales. "De nada sirven los acuerdos si quedan en papel mojado", advierten. Con estas concentraciones, el colectivo busca que la administración sanitaria escuche unas demandas que consideran esenciales para garantizar tanto la calidad asistencial como la sostenibilidad de los servicios de urgencias en Galicia.