Desde mediados del mes de junio, vecinos y vecinas que residen en la avenida de Bos Aires entre el puente de los Tirantes y Monte Porreiro tienen la calle cortada. No pueden acceder con normalidad a sus casas y su día a día está marcado por mapas que van cambiando y dificultades de movilidad.
Primero se celebró el Mundial Multisport, luego el concierto de Jennifer López y ahora el festival BIG SOUND. Entre unos y otros eventos, la calle siguió cortada y ellos siguen accediendo a sus casas a través de caminos secundarios en los que, además de duplicar el tiempo de desplazamiento, no es raro que se encuentren cambios de señalización dentro del mismo día.
La situación la relatan un grupo de residentes de la zona que defienden que este tipo de eventos multitudinarios "van bien a la ciudad", pero "deberían gestionarse de otra forma" para garantizar la convivencia.
En esta ocasión, han decidido decir basta porque van camino de un mes con la calle cortada pero sus críticas se repiten cada vez que se organiza un evento en esta zona. "Siempre pasa lo mismo".

Su primera crítica es la "falta de información". Echan de menos que les llegue información más detallada a su casa y que la organización se reúna con ellos para explicarles las medidas y escuchar sus sugerencias, que pasa, básicamente, por "tener un poquito de respeto y de empatía por los residentes".
Así, por ejemplo, Cristina Fernández propone: "Nos podían dar unas acreditaciones a los residentes y decir: tú vas a poder pasar y salir tranquilamente".
Así, explican que la única información que tienen llega en forma de "mapas que se pegan en las farolas" y "pegar el recorrido en una farola no es información".
Hay vecinos y vecinas para los que estas explicaciones son suficientes, pero otros lo ven deficiente porque "alguien puede llevarse el papel", puede volar o mojarse por el viento o la lluvia, la letra es "muy pequeña" para un determinado perfil de residente y a veces no se corresponde con la realidad que se encuentran luego al circular.

Saben que tienen también información disponible en Internet y en los medios de comunicación, pero apuntan que "una persona de 90 años no va a entrar en internet" para informarse, necesita que le llegue en otro formato a su casa.
Una queja en la que coinciden todos es la inconsistencia de la señalización, "cambian constantemente las señales" y puedes irte a trabajar con una valla que pone que solo se permite el paso a garajes o servicios y llegar por la noche y, en el mismo sitio, encontrar otra que impide el paso totalmente.
Otra residente, Carmen Pazos, añade que "van cambiando las señales a lo largo de los evento en el momento que quieren".
"Aquí, hoy pone prohibido, ni garajes ni residentes, ayer esto no estaba", relata como ejemplo Cristina, que insiste en que, por ejemplo, la semana pasada les habian dicho que el martes 8 por la tarde la calle quedaría también cortada para los peatones y, por sorpresa y sin previo aviso, quedó ya cortada el lunes por la mañana. "Nadie nos avisó", asegura, pero no pudieron pasar.

Las señales que permiten el paso a servicios y garajes les permiten el paso, pero piden que nunca se cambien por otras de "prohibición", pues, en esos casos, tampoco ellos pueden llegar a sus casas y se encuentran a personas de la organización de los eventos que les impiden pasar.
"El problema no es hacer un evento, es gestionarlo cómo lo gestionan", insiste otra residente, Iria, que deja claro que "no nos quejamos de que haya eventos, porque viene bien para la ciudad, pero nos quejamos de cómo lo han gestionado y la falta de información"
En general, tiene el acceso garantizado a través de carreteras secundarias, pero se han dado ocasiones en las últimas semanas en las que han ido por alguna de esas vías, como Ernestina Otero, y, al llegar al final, se encontraban una valla que les impedía pasar. Eso les obliga a dar "una vuelta enorme" e ir por la zona de Os Campos.
Llegan a sus casas igualmente, pero "das mucha más vuelta, tardas a lo mejor 15 o 20 minutos más". Y eso, además, con los inconvenientes que pueden causarles para el trabajo o para acudir a una cita médica o cuando llevan a una enferma en el coche, como ya ocurrió con una mujer de 90 años que regresaba del Hospital Montecelo.

También les afecta la situación para otro tipo de servicios. "El taxi no te viene. Como cobran a partir de llegar aquí, no les interesa venir para hacer el servicio que luego les va a rendir poco", critica otro vecino de la zona que prefiere no decir su nombre.
"Está mal pensando todo", indica este vecino. También les afecta, por ejemplo, si quieren pedir un paquete a su casa, pues "los repartidores ya no vienen, porque ven la calle cortada y no saben que pueden pasar por otro sitio".
La situación afecta también a un negocio que hay en la zona dedicado a las pinturas. César, trabajador de ese establecimiento, relata que "los clientes no llegan al negocio, baja las ventas, baja todo".
Cuando un cliente intenta llegar, se encuentra con vallas que le impiden el paso y "no indican en ningún lado cómo venir hacia aquí". Si no conocen los caminos alternativos, pierden una venta, que se nota, sobre todo, en verano, época de reformas.
A preguntas de PontevedraViva, desde el Concello de Ponteveda indican que la Policía Local revisará la situación.
