La situación sanitaria ha obligado a cancelar muchas celebraciones, otras en cambio han modificado su estructura tradicional manteniendo su esencia.
Es el caso de la Festa do Carneiro ao Espeto de Moraña, que este domingo ha llegado a su 51ª edición desafiando a la pandemia.
Declarada como Fiesta de Interés Turístico, el Carneiro ao Espeto ha vivido su día grande con el asado tradicional de 50 piezas para cerca de 1.000 comensales. Eso sí, ni el propio cocinado ni la comida se celebraban esta vez en la céntrica Carballeira de Santa Lucía, sino que las comidas se han trasladado a los domicilios particulares. Además la hostelería despachó otros 30 corderos para unas 500 personas.
Los maestros asadores comenzaron como cada año bien temprano su trabajo, a las 6.00 horas de la mañana y esta vez en la explanada del Multiusos en busca de un mayor distanciamiento entre las personas participantes y espacio para las recogidas particulares en coche. Quedaban por delante unas ocho horas de trabajo hasta comenzar a repartir los deliciosos lotes ya reservados previamente por los vecinos.
Mientras tanto el resto de Moraña se empapaba de celebración, con pasacalles animando cada rincón y uno de los espectáculos programados en la Carballeira, un monólogo del humorista Xosé Antonio Touriñán que llegó al límite de 500 espectadores fijado como aforo máximo por las restricciones del Covid.
Un Carneiro ao Espeto en definitiva diferente por las circunstancias pero con el ánimo y buen ambiente que siempre le caracteriza, esperando eso sí poder volver a la normalidad el próximo verano.
"Estamos muy satisfechos de poder mantener nuestra tradición y de la respuesta de los vecinos", señaló hace unos días la alcaldesa, Luisa Piñeiro, aunque "echamos de menos a toda la gente que acudía del resto de Galicia y de España para abarrotar nuestra localidad y a los que esperamos ver el próximo año".